Canción a quemarropa con Silvio Rodríguez.

Foto del concierto cortesía de www.lagenda.org

Muchas cosas se han dicho del bravo cantautor cubano. La cita del pasado sábado 11 de noviembre solo hizo reiterar la admiración que siente el pueblo tinerfeño hacia su trovador de sueños, que diría Mestisay. Eran las 9 y 40 de la noche y por fin las luces del coqueto pabellón de deportes “Santiago Martín” daban paso a una actuación que el público canario tardará en olvidar.

“Para no hacer de mi icono pedazos/para salvarme entre únicos e impares/para cederme lugar en su parnaso/para darme un rinconcito en su altares.”

“El necio”, primera pieza del concierto y primera certeza; vamos a disfrutar de lo lindo. Silvio Rodríguez dio lo que se espera de un trovador de su categoría y currículum en la música de autor. Nos sorprendió con temas como “Expedición”, extraído del álbum del mismo nombre del año 2002, “Cita con ángeles” de su repertorio más reciente. Sin embargo, los platos que el cubano (en conjunción con Niurka González, vientos, Trovarroco, trío acústico, y el batería parisino Oliver Valdéz) nos sirvió fueron de lo más granado de su cosecha.

Se pudo escuchar “La Maza”, “Óleo de mujer con sombrero”, “La era está pariendo un corazón”, “Mariposas”, “Rabo de Nube”, canciones dedicadas a Ernesto “Che” Guevara como “América, te hablo de Ernesto” o la infaltable “Canción del Elegido”. La emoción de la cita provocaba que el público se emocionara al grito unánime de “Viva Cuba Libre”, “¡Cuba sí, yankees no!” (a lo que Silvio respondió “Ojalá se pueda decir alguna vez, ¡Cuba si, yankees también!”) o “Viva el Che”. El momento político más álgido correspondió a cuando Silvio leyó una carta del actor norteamericano Danny Glover leída a su vez en la prestigiosa Universidad de Ockland solicitando a su gobierno la inmediata puesta en libertad de los 5 prisioneros cubanos en manos del imperio americano.

Tales fueron los ánimos de los artistas y la comunión con el público asistente, que por un instante pareció que ambos se entendían a la perfección y entonaron hasta por dos veces “cumpleaños feliz” a los miembros de Trovarroco. Hay que destacar el armonioso conjunto que ha logrado aunar el autor nacido en San Antonio de los Baños. Desde los vientos (flauta y clarinete) disparados con precisión artera de Niurka, hasta la habilidad incuestionable de un conjunto como el Trío Trovarroco (formado por Rachid López, Maikel Elizarde y César Bacaró), así como la increíble reestructuración de algunas canciones para amoldarlas a este acústico set de músicos son realmente dignos de admiración. No sorprendería a un servidor que las grabaciones que se están produciendo de esta serie de conciertos desembocaran en un nuevo cd en directo del trovador.

La hora y media de concierto se cumplía y Silvio abandonaba el escenario pero todos sabíamos que no se trataba del fin. La masa que abarrotaba la platea, popularmente conocida como hamburguesa, pedía otra. Hubo tres bises. Entre gritos de “otra” y “bravos”, no podía el trovador por excelencia decepcionar a un público que había esperado 15 años para disfrutar de su arte. Tres idas y venidas de músicos del backstage al escenario. No faltó la mágica “Unicornio” o la sempiterna “Ojalá”, recuerdos a otro cumpleañero, Vicente Feliú, y una interpretación de “Es más, te perdono” del tristemente fallecido en el verano de 2005, Noel Nicola, del que varios trovadores (entre otros Silvio) han sacado recientemente un tributo, y que los cinco mil asistentes al concierto coreamos a pleno pulmón.

En definitiva, dos horas de Silvio, simplemente, Silvio.