Foto: Logo de Starmus. Texto: Dr. Felipe Díaz, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Últimamente ha saltado a las primeras páginas de la prensa canaria el hecho de que el famoso Festival STARMUS emigra, o huye según sea el redactor, de nuestras islas, para establecerse al menos el próximo año, en las frías tierras noruegas. Hay quien dice que es una vergüenza que se les deje ir, que el Festival es un escaparate mundial sin parangón, que nos aporta un “retorno” en publicidad de millones de euros, que blablablá,….

Sí, es cierto. Es un escaparate mundial, sin duda, pero, ¿qué encontramos si rascamos un poco el cascarón de “evento internacional científico”?

En el 2015, descubrí la posibilidad de asistir, como científico, a la edición de 2016 de STARMUS a celebrar en la isla de Tenerife. Por ser canario, y para aprovechar el descuento de residente, se me exigía abonar las tasas antes del fin de enero de 2016 y sin aún conocer el plantel final de conferenciantes del evento. Bien, así lo hice. Sospechaba que, aunque el carácter del Festival es principalmente divulgativo, valdría la pena científicamente hablando. Cuando me personé en el lugar del evento, descubrí un teatro en no muy buen estado que no daba la impresión de albergar un evento científico. Por supuesto no había sesiones paralelas, ni grupos de trabajo ni nada de nada, sólo unas colas enormes para entrar, debidas a las amenazas recibidas por el Dr. Stephen Hawking y, por qué no decirlo, a la mala, malísima organización del evento. Ah, y un montón de fans al estilo OT.

No es la primera vez que voy a un Congreso, Simposio u otro tipo de evento científico. Por mi profesión los frecuento y tengo experiencia en ellos. Mi sorpresa fue mayúscula cuando pregunto por el Libro de Actas y me contestan que “la Dirección el Festival está pensando si lo dan o no”. Con este nombre solicitaba simplemente las ponencias o conferencias que nos iban a dar en cualquier tipo de formato, ya sea por escrito, en pendrive, en forma de archivo a descargar de la nube, ¡lo que sea!, pero la documentación es lo mínimo que se debe proporcionar a los asistentes que han pagado el acceso al evento. Más tarde me percaté de la razón última de esto: las conferencias de la edición anterior de STARMUS se vendían a precio de oro en los stands de merchandising.

Por otra parte, el ambiente era lo más lejano a una reunión científica. En ciencia, la contraposición de ideas, el debate es fundamental. Pues bien, en STARMUS no puedes hablar con los ponentes. Repito, es prácticamente imposible cruzar unas palabras con los conferenciantes. Mientras la plebe asistente disfruta de un refrigerio mañanero en los pasillos del teatro, los conferenciantes se encuentran aislados en una sala VIP de manera que los simples mortales no osemos charlar con ellos. En más de una ocasión vi a los uniformados de la organización “salvar” del contacto con los asistentes a algún Premio Nobel con una letanía de “no se puede, por favor, por favor, no molesten”. Claro, si quieres acercarte a los dioses, deberás pasar por caja y pagar los 100€ por cubierto de la cena o los 150€ (si no recuerdo mal) de la fiesta astrofísico-musical, ¡¡aparte de la matrícula del evento!! Un ejemplo de que el Festival está concebido de esta manera me ocurrió cuando me acerqué al Dr. Brian May, famoso guitarrista del grupo Queen, con el ánimo de invitarle a acudir a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria a dar una charla. Sólo pude cruzar un “Buenos días Dr. May, como científico me gustaría invitarle a…” No pude acabar ya que una señorita con muy malas pulgas se abalanzó sobre mí como si fuera a inmolarme, y se llevó al insigne astrofísico rockero. Espectacular,… como espectacular fue la charla del mismo Dr. May, que se limitó a hablar durante diez minutos de una especie de aparato estereoscópico para ver fotos en 3D. ¿Podríamos llamarlo publicidad? No sé, pero ciencia, ¡no!

De la prensa deduzco que hemos dado dinero público canario por un montante superior a los 750.000€, que al parecer ellos han sacado más de medio millón en entradas y que, aún así, siguen teniendo pérdidas e las cuales, al parecer, somos culpables nosotros. ¿Quizás debería el Dr. Israelian asesorarse con el Dr. Stiglitz, Premio Nobel de economía y autor de una magnífica conferencia en STARMUS,… aunque no de astronomía? Yo le haría algunas preguntas: ¿Por qué no está el material de las conferencias a disposición de los centros de educación canarios? ¿Por qué daba la impresión durante las conferencias que estábamos ya en Noruega, o en Eslovenia… y no en Canarias?¿Por qué no se nombraba a los anfitriones salvo para criticar la mala actitud de nuestras instituciones para su proyecto Dr. Israelian?…

En fin, que STARMUS es otra oportunidad perdida,… para Canarias, para la Ciencia, para el mundo, … y para el Rock and Roll.

 

Dr. Felipe Díaz

Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

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