Foto: José Bayón. Nuevo disco de la cantante lusa Dulce Pontes, bajo el nombre de Peregrinaçao. Será presentado el próximo 30 de marzo, jueves (20:30 horas), en el Nuevo Apolo de Madrid y un día más tarde en el Palau de la Música de Barcelona a las 21.30 horas.

Texto de Maxi de la Peña. El ser humano vive en un mundo confuso y necesita emprender un viaje a su interior, una búsqueda que conecte con sus emociones. Peregrinar significa recorrer de un lado a otro y se hace para buscar algo: las profundidades del alma. Es el caso del nuevo CD doble de la cantante, instrumentista, compositora, arreglista y productora portuguesa Dulce Pontes que desde otro doble ‘Momentos’ en 2009 no publicaba un nuevo disco. Cinco años le ha llevado a dar forma a ‘Peregrinaçao’ como una artesana de los sonidos y la colaboración de António Pinheiro da Silva. Bragança ha sido el epicentro donde sus compromisos para actuar en directo le han dejado concentrarse en este trabajo conceptual el primer cd ‘Nudez’ en portugués y el segundo ‘Puerto de Abrigos’ prioritariamente en español dando prioridad a música argentina, además de dos temas en galaico-portugués y otro en inglés. Bragança se encuentra en el nordeste luso en la región de Trás-Os-Montes y entre su estudio casero, donde ha ensayado y grabado, y otro de la capital trasmontana se han convertido en su refugio creativo. Los estudios Namouche de Lisboa, donde además se hicieron las mezclas y la masterización, y los míticos ION de Buenos Aires han convertido este peregrinaje de Pontes en una experiencia única como todo aquello que se hace con la verdad.

El bilingüismo de ‘Peregrinaçao’, una reivindicación ibérica, no es ningún obstáculo para que las veintidós canciones que se reparten en los dos discos mantengan una línea de coherencia musical. El primer CD ‘Nudez’ , al nivel del aclamado ‘‘O primeiro canto’ (1999) está trabajado desde la austeridad donde Dulce Pontes pasa de pianista a percusionista de tambores, djembes, botellas y todo lo que se pueda percutir (‘Canto do Risco’’ una de las composiciones originales como poema de Gastâo Neves  es un valioso ejemplo). Este disco, no obstante, se abre con orquesta, la Roma Sinfonietta y una adaptación que transforma en fado el adagio del ‘Concierto de Aranjuez’ del maestro Joaquín Rodrigo. Nunca había escuchado una guitarra portuguesa como instrumento solista en esta universal pieza a la que Dulce Pontes ha escrito un bello poema. El fado en su origen tiene presencia en ‘Grito’, un poema de Amália Rodrígues musicalizado por Carlos Gonçalves (el mismo tándem de ‘Lágrima’), en el que Pontes canta con emotividad acompañándose del piano y de Marta Pereira da Costa en la guitarra portuguesa. ‘Alfama’ es el otro fado revisitado con guitarra portuguesa y viola que compusieran Alain Oulman y el poeta Ary dos Santos.

La Dulce Pontes compositora pone música a Fernando Pessoa como ya hiciera en 1996 con ‘O Infante’. Precisamente del poemario ‘Mensagem’ extrae ‘Nevoeiro’ que nos hace pensar en un mundo global decadente. Este tema que sigue siendo actual tiene un ritmo sincopado y fuerte con el piano al que se unen la concertina, trío de saxos y percusiones. La voz de Dulce Pontes que recuerda al cabaret alemán es más dura y descarnada de lo habitual para una composición inspirada, de mucho talento y con un épico final que clama el verso “¡Es la hora!”. El otro poema de Pessoa es el más surrealista ‘Ah Angústia, a raiva vil’ extraído del poemario ‘Cancioneiro’ con una música sutil de arrebatadora belleza. ‘Vá de retro’ es canción popular, escuela afonsiana, donde los coros de canto de mujer de la montaña, extremadamente agudos, salen de la garganta multitímbrica de la artista portuguesa. Amadeu Magalhaes toca la guitarra de la tierra (toeira), cavaquinho, bandolín, flautas, destacando la sonoridad del folclore portugués, todavía poco conocido más allá de sus fronteras. José Afonso Zeca, es homenajeado con su canción más popular ‘Grandôla Vila Morena’, señal de la revolución de los claveles. El arreglo es coral –no hay voz solista, otra vez la portuguesa multiplicándose- con un piano que suena como una caja de música y un final con sonidos de planetas de una web de la NASA. En ‘Cantiga da Roda’ inspirada en el folclore de las Beiras (Archivo Sonoro de Michael Giacometti) Dulce Pontes toca las cuerdas del piano lo que da un aire barroco de inexplicable mística. ‘Nudez’ se cierra con una de las mejores composiciones del álbum ‘Ele é que me canta a mim’, melodía profunda y emocional, con piano y guitarra portuguesa. ‘Bailados do Minho’ con música de Artur Paredes, gana nueva vida con el poema escrito por la propia Dulce.

El viaje al interior de Dulce Pontes continúa con acento español. ‘Puertos de Abrigo’ nos lleva a lugares físicos y humanos donde encontramos protección. La apertura proviene de la ‘Suite Española’ de Isaac Albéniz. Los arpegios de la guitarra flamenca de Daniel Casares nos llevan a una música reconocida ‘Asturias’. El poeta y cantautor argentino Raúl Carnota escribió el poema pero no llegó a escuchar el resultado puesto que murió en 2014. Dulce Pontes se mete en la piel del intenso texto y también es la protagonista multiplicada en el ‘coro de gitanitas’ como ella lo califica donde no faltan las palmas en los momentos de apoteosis. La chanson tiene su rincón en una versión española de ‘La Bohemia’ de Charles Aznavour con solo voz y piano. Estremecedora. La Orchestra Roma Sinfonietta regresa con la batuta de Paolo Silvestri y acompaña a Dulce Pontes en el arrabalero tango ‘María de Buenos Aires’ de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer que la lusitana interpreta con soltura. Y en este segundo disco llega otra obra maestra: ‘Alfonsina y el mar’, que hizo célebre Mercedes Sosa, lo convierte en una pequeña sinfonía con coros como si salieran debajo del agua. La cantante de Montijo ralentiza y masca la interpretación de esta tragedia que es un suicidio. Mantiene una semejante textura etérea con dos cantigas del trovador galaico-portugués Martin Codax (Siglo XIII): ‘Ai ondas que eu vin veer’ y ‘Ondas do Mar de Vigo’ que representan el sueño y el despertar.‘Barro y altura’ es una composición para este disco del charanguista Jaime Torres con fuerte raíz andina. El tango ‘Vamos Nina’ de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer se grabó en Buenos Aires con una enredada música que avanza como una tormenta. Dulce se hace con el tema y es respaldada por Juan Carlos Cambas al piano y Walter Ríos con el bandoneón. La calma se agradece con una revisitación de ‘Volver’ a modo de cruce entre Buenos Aires y Lisboa. Esta tranquilidad se rompe con ‘La leyenda del tiempo’, el poema de García Lorca que musicalizó Ricardo Pachón para Camarón en su álbum más transgresor. Dulce Pontes es brillante con sus arabescos con una energía inusitada y un ambiente de flamenco rock cuando suenan una guitarra eléctrica, un riff obsesivo que simula a un bajo, la guitarra flamenca de Daniel Casares y la tremenda batería de José Pontes, un genio de 14 años que es el hijo mayor de la cantante portuguesa. ‘La peregrinación’ pone sosiego y reflexión. Dulce Pontes cierra en inglés con ‘7th Sky’ una composición intimista en homenaje a su amiga la diseñadora y artista belga Kaat Tilley fallecida en 2012.

‘Peregrinaçao’ es un viaje al interior, a lo emocional, a la vida en tiempos convulsos. Un doble cd muy necesario para caminar con un estado de conciencia.

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