10
Our overall verdict "Perfecto"
Diseño: 10/10
Música: 10/10
Grupo: 10/10

Túnidos: Familia de peces osteíctios, del orden perciformes, que se caracterizan por tener dos aletas dorsales y pedúnculo caudal con tres carenas a cada lado.

‘Tuna Happiness’ supone el extraordinario primer disco bajo su nombre, Octavio Hernández.

Hernández es probablemente uno de esos ejemplos del jazz en Canarias que se han agarrado a la oportunidad que le daba la vida en estas siete islas para conseguir ser un buen guitarrista o músico del género.

Como no podía ser de otra manera y siguiendo el surco de otros que han querido crecer en la música tomó las de Villadiego y se plantó en Barcelona, ciudad ideal para hacer de su sueño una realidad. En Taller de Musics tuvo profesores como Viçens Solsona y Dani Pérez (ESMUC), entre otros, que hizo que Octavio canalizara su gusto por las cuerdas de la guitarra.

De ahí, la felicidad los túnidos. Con la ayuda inestimable de Kike Perdomo, saxo, Audun Waage, trompeta, Giampaolo Laurentaci, contrabajo, y Juan Luis Castaño, batería, así como las colaboraciones de Mel Semé y Babacar Gayé, Octavio se afana en dar rienda suelta a su imaginación musical. Una simbiosis y una mezcla entre el jazz y otras músicas.


Video de otros trabajos de Hernández

Cada canción, un viaje. Cada sentido abierto a favor de obra. Probablemente hay que nadar mucho a contracorriente y sufrir bastante para conseguir obras como la que comienza el disco ‘Grisgris’ o ‘Stuck in the groove’. Octavio sin embargo ha sabido plasmarlo de manera natural, como si casi no fuera con él.

Casi un año hemos tardado en tener en las manos este ‘Tuna Happiness’. De verdad, ese tiempo de espera ha merecido la pena. Las canciones aportan, como señala el americano Jonathan Kreisberg, en unas cariñosas frases que dedica al trabajo, “una interesante combinación entre la world music y el jazz de una forma única”.

Otro de los factores a destacar es sin duda el sentido de la colectividad de Hernández. Ojo, tiene momentos de lucimiento ¡faltaría más! Pero aboga por sacrificarse si la composición así lo requiere. Es un álbum de una banda y no un soliloquio incansable. Hasta desde ese punto de vista, acierta. Un disco variado además, de lujo.

Felicidades a Octavio Hernández, esperamos que este no sea un colofón de sus inspiraciones y de sus intenciones. Esperamos que sea un punto y seguido en su ansia por descubrirnos , con música, nuevos mundos.

Queremos hacer especial mención al trabajo de ilustración de Matías, de “Sabotaje al montaje” por su feliz labor. Un diez, Octavio, un diez.

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