Foto: Promocional. Nuevo episodio de Canción a quemarropa, una producción de Creacción.TV para La Diez Gestiona Radio. Casi una hora que en esta ocasión contó con un tremendo sabor mejicano. Tanto Adrián El Tigre Gil como Edgar Oceransky, trovadores, acudieron con alegría a la llamada de nuestra inquietud.

Tuvimos la posibilidad de tener una charla completa con ambos cantautores y repasamos tanto su extraordinaria discografía como las actuaciones que suelen hacer en directo y algunos aspectos de la actualidad.

Para conocer más a los autores:

Edgar Oceransky.

El autor de obras como ‘Un beso grande’ o ‘Qué tristeza’ vuelve a La Laguna y a Las Palmas de Gran Canaria, después de un tiempo de ausencia de los escenarios canarios. Oceransky comenzó su carrera en el año 1992, después de recibir la influencia de grandes autores como el español Joaquín Sabina.

Poco a poco, y gracias a su capacidad letrística y prodigiosa voz, fue congraciándose con el público y ganándose una merecida fama dentro de los trovadores mejicanos. Fue en el año 2001 cuando publicó su primer disco bajo el título de ‘Estoy Aquí’ (editado por Sony Music) .

Ya en el año 2003 grabó ‘De Carne y hueso’, el que fue probablemente su lanzamiento más internacional.

Después de estas ediciones tuvo lugar la colaboración de Oceransky en discos de otros artistas, como por ejemplo el de César González “Chico”, ‘La Ciudad’ o discos colectivos como ‘Reflejos acústicos’.

Una de sus últimas producciones ha sido ‘Oceransky El Big Bang’, en donde el cantautor adapta sus canciones al gran formato, propio de las bandas de swing y de jazz.

Adrián Gil

Profesional de los ordenadores, abrazó el estudio de las letras y algo de teatro; mientras realizó circuitos, desmenuzó poemas, se volvió artesano, y más tarde fotógrafo. Fue profesor de literatura y gramática, aunque sigue dando conferencias bohemias a los amigos, contagiando su amor por la poesía.

Desde que llegó a México, en 1999, el mundo dio un vuelco: hubo un nuevo Papa, la sub-17 fue campeona mundial,…

Adrián, “El Tigre”, enseguida desempacó proyectos, sacudió ideas, inventó pretextos, todo para reunir a los creadores y difundir su trabajo. Todo, desde Morelia.

Adrián fundó también “La Madriguera”, una sala teatral de conciertos íntimos dedicada a la canción de autor, y al trabajo de autor. Las presentaciones en “La madriguera abría con un poema o un choro del presentador, para dar paso al cantautor invitado, que se encontraba con espectadores atentos y silenciosos, pues el propósito de “La Madriguera” era darle poeta o cantor toda atención que merece quien está en un escenario. Todos los conciertos se hacían los domingos, desafiando el descanso obligado. Y cada vez, tuvo público curioso, cautivo, fiel.

Al mismo tiempo, hizo “La Cisterna”, un invento radiofónico, donde los cantautores, poetas y choreros se acercaron para promocionar sus conciertos, presentar sus discos, leer sus textos, hablar de ellos,… Este programa de radio insistió, provocó, explotó su media hora con canciones y poesía de todos los que se acercaron a ella, sin censura, sin protagonismos. Era simple: dejar que mostraran su trabajo donde pudieran alcanzar todos los oídos posibles.

El Tigre crea complicidades, contagia la amistad, es el punto de encuentro para discutir, para trabajar, … siempre es bueno tener al Tigre cerca.

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