Foto: Jaime Massieu. Nunca podremos expresar con la suficiente capacidad y con la suficiente concreción todo lo que hizo por nosotros -inconscientemente- Juan Claudio Cifuentes, alias Cifu. Desde sus diferentes atalayas oteaba el horizonte del jazz y contaba cual comunicador de excepción todo lo que era de menester en este campo. En ese caldo de cultivo, nos vimos absortos, embebidos, sumergidos y así, de esta manera, salió Canción a quemarropa con el tiempo y cumpliendo ahora ya la mayoría de edad. Antoni Juan Pastor es el responsable de aunar toda la información en un libro.

En este estado de cosas, para Canción a quemarropa es un placer entrevistar al médico Antoni Juan Pastor que se ha ocupado de plasmar en un genial libro la historia, obra, milagros y anhelos de Cifu. La criatura se llama ‘Juan Claudio Cifuentes. Una vida de jazz, una vida con swing’ y será presentado este mismo jueves 21, en la Librería La Isla de Santa Cruz de Tenerife, a las 19.00 horas ¡No faltaremos a la cita!

– ¿Cómo comenzó en la literatura Antoni Juan Pastor? ¿Cuáles fueron sus primeros libros?

– Antoni Juan Pastor: Como sabes yo soy médico y mi primer libro, como es natural, tiene que ver con mi profesión. A raíz de publicar ese libro que es un manual de urgencias para profesionales y que sigo editando, fundé una empresa editorial con la idea de tener autonomía para llevar a cabo otros proyectos que tuvieran que ver con mis grandes pasiones, el jazz, el vino, los viajes… Eso me llevó en 2010 a escribir y editar mi primer libro no relacionado con mi profesión. Es un homenaje a la ciudad de Vitoria, donde he pasado grandes momentos relacionados con su festival de jazz y donde tengo grandes amigos. “VitoriaGasteiz desde dentro” se titula. Después publiqué “Rioja Alavesa, encuentros” y “Sunset, un llibre de club un llibre de jazz”. Y ahora el que tenemos entre manos, “Juan Claudio Cifuentes. Una vida de jazz, una vida con swing”.

– ‘Juan Claudio Cifuentes. Una vida de jazz, una vida con swing’ es su libro sobre el comunicador Juan Claudio Cifuentes ¿Cómo llega a la conclusión de que debe hacerlo?

– Antoni Juan Pastor: Conocí a Cifu personalmente mientras hacía el libro “Rioja Alavesa, encuentros”. Me recibió en su casa de Elciego y me estuvo contando cómo llegó a parar a Elciego y a Rioja Alavesa. También me contó sus inicios en el jazz. A lo largo de esa entrevista me dijo que no le gustaba nada escribir, que a él lo que le gustaba era la palabra hablada. Al salir de su casa estaba tan alucinado con el personaje y que me dejó tan tocado por cómo era, por su naturalidad pero también por una memoria prodigiosa que, por un lado me apetecía volver a verle y seguir escuchándole, y por otro me parecía una lástima que sus memorias no aparecieran en un formato de libro.

Eso fue en el 2011. Como no me atrevía a proponérselo directamente lo hice a través de un amigo común, José Larracoechea. Al parecer la idea le pareció bien, pero no la pude llevar a la práctica. Cuando en 2015 nos dejó, su familia se dirigió por mail informándonos que iban a hacer una serie de acciones para mantener su legado. De ahí surge la asociación Cifujazz, con la viuda de Cifu, Isa Zaro al frente, y sus hijas, Mónica y Laura, junto con Mario Benso, que están llevando a cabo una labor encomiable. Pues bien, un año después les recordé mi proyecto de escribir un libro de memorias de Cifu y que, dado que ya no era posible hacerlo, les pedía permiso para hacer un libro sobre su vida a partir de testimonios. Y así surge la idea.

– ¿Cómo fue su acercamiento a Cifu? ¿Recuerda la primera vez que escuchó o vio alguno de sus programas?

– Antoni Juan Pastor: Mi primer recuerdo es de “Jazz entre amigos”. Por cosas de horarios de adolescente no escuchaba la radio tan tarde, pero sí que en fin de semana muchas veces veía la tele tarde, porque “Jazz entre amigos” se emitía muy tarde. Tengo la imagen grabada de ese decorado que simulaba una pared de obra vista, con Cifu sentado en un taburete bajo, fumando, con una copa. Eso me parecía el paraíso. No entendía gran cosa de la música que ponían, pero era igual, me atrapó desde el primer momento la figura de Cifu y el jazz. – ¿Llegó a tratar a Cifu personalmente, a parte de la entrevista que nos ha contado? – Antoni Juan Pastor: Me hubiera gustado tratarle más pero no fue posible. Como te decía lo conocí en 2011, y luego nos encontramos en el Festival de Jazz de Vitoria, fuimos a comer juntos con mi amigo Larracoechea, presidente de la Bilbaína Jazz Club. A pesar de que era un tipo muy cercano, humilde, para mí seguía siendo un mito. No me atrevía a profundizar en el contacto. Cosas de la timidez del que se dirige a alguien a quién admira mucho.

– ¿Cómo fue el peregrinar del Cifu radiofónico por emisoras? ¿Cuáles fueron sus casas?

– Antoni Juan Pastor: Cifu decía que él llevaba la mochila de “Jazz porque sí” a cuestas de emisora en emisora. Fue uno de los programas más longevos en la radio de este país. Empezó en 1971 en Radio Popular FM, emisora local en Madrid pero que forma parte de la historia de la radio y de la música de este país. Unos chavales jóvenes que ponían la música que les daba la gana en una radio de la iglesia, imagínate. Hasta que un día alguien pone “La internacional” en antena y les echan a todos. Juan Claudio fue a parar entonces a Radio España de Madrid, de ahí a Antena 3 Radio, luego a Cadena 100 y en 1998 ficha por Radio Clásica de RNE y en RNE sigue con “Jazz porque sí” y empieza con “A todo jazz” que le abrió las puertas a un público que no escuchaba la radio por la noche. Hay que decir que en toda su vida Juan Claudio nunca fue personal de plantilla de esas emisoras ni tampoco de TVE.

Cobraba por programa y, cómo te puedes imaginar, no era mucho. Juan Claudio era un superviviente en relación al jazz y a la divulgación del jazz. Su vida se parecía mucho a la de un músico, había que salir a la calle para asegurar levar dinero a casa. Por esa razón, y también porque lo del jazz era su vida, nunca pensó en jubilarse. De hecho, el día que sufrió el ictus, estaba preparándose para ir a grabar su programa a la radio.

– Lo tenemos en Tenerife para presentar este material ante melómanos y amantes del jazz, ¿Tiene constancia de algunos músicos de jazz de Tenerife o conoce algo de nuestra tradición jazzística?

– Antoni Juan Pastor: Pues claro, incluso he tocado con alguno de ellos. Una de mis aficiones es tocar el saxo y, aunque soy muy malo, me matriculé en clase de combo en el Taller de Músics de Barcelona. Allí coincidí, entre otros, con Octavio Hernández y con Luismo Valladares. Pero a parte de ellos, que ya se veía entonces que iban a ser unos musicazos, he seguido desde hace muchos años la trayectoria de Ramón Díaz, desde sus primeros años en Barcelona, y también la de Kike Perdomo, un gran maestro, como lo es también Polo Ortí. De la generación más reciente, José Alberto Medina, que es otro pianista que me encanta. Seguro que te mezclo a tinerfeños con músicos de otras islas, pero ya me vas a perdonar. Hace años que paso las navidades en Tenerife y en una de mis visitas pude escuchar a la big band que dirige Kike.

Hubo que hacer “turnos” en algunos instrumentos, como en el piano, porque había overbooking de músicos. Yo creo que el músico canario está especialmente dotado para el jazz, no sé si tiene que ver con la forma de entender la vida, con la creatividad que aporta el lugar, no lo sé. Pero recuerdo a Octavio y a Luismo con qué facilidad integraban los conceptos del jazz. Basta ver cómo tocan ahora. El gran drama de los músicos tinerfeños es que no tienen un lugar estable donde tocar y muchos de ellos viven fuera, aunque en otros sitios no te creas que la cosa está mucho mejor. El viernes estuve en el Café teatro Zorrilla, en la jam, donde estaba precisamente Luismo y me encantó el lugar y el ambiente.

Y mi amigo Diego Cano reabrirá pronto el Bflat en el sur, en el fabuloso complejo Arts, que es un lugar extraordinario y espero que se convierta en un referente en el jazz en Tenerife y en España. Este mal que aqueja a la escena jazzística de Tenerife es común a toda España. Se ha primado mucho el desarrollo de festivales, que son fantásticos, pero que al final duran lo que duran, y lo que realmente se necesita es complementar esa actividad puntual con la de una buena red de clubes de jazz, que de hecho es donde se gestó gran parte de esta música y donde se escucha mejor. Lo de la red de clubes de jazz era uno de los sueños de Cifu que nunca llegó a ver cumplido.

– ¿Cómo fue la presentación en Bogui Jazz, Madrid? ¿Contó con muchos invitados especiales?

– Antoni Juan Pastor: La verdad es que la presentación del Bogui fue inolvidable. Voy a acercarme a la veintena de presentaciones y cada una de ellas ha tenido algo especial, pero claro, la primera, en Madrid y con una gran parte de las personas a las que entrevisté para el libro… Fue muy entrañable, hubo un clima mágico, como si el espíritu de Cifu estuviera allí. No me extrañaría que así fuera porque pasó muchas horas en la barra del fondo. Los asistentes, cerca de un centenar, fueron, como te puedes imaginar, devotos de Cifu y gran parte de los que participaron en el libro que vinieron no solo de Madrid, sino de Zaragoza, desde el País Vasco y de otros lugares de España. En la presentación me acompañaron en el escenario Montse García-Albea, viuda de Tete Montoliu, y Dick Angstadt, propietario del Bogui y gran amigo de Cifu.

Además estaba toda la familia de Cifu, Isa Zaro, Laura y Mónica Cifuentes, Mario Benso, Pablo Sanz, José Miguel López, Natalia Dicenta, José Ramón Rubio… Vino Lenny, compañero de fatigas de Cifu, desde Londres… Me dejo a muchos pero todos ellos saben que les estoy muy agradecido por haber contado con su presencia.

Cifu Tete

– El libro es absolutamente prolijo en detalles, fotos, testimonios ¿Cree era necesario para tener una visión absoluta del personaje?

– Antoni Juan Pastor: Como te decía, en mi primera aproximación este libro iba a ser un libro de memorias de Cifu, en vida de éste. Luego, una vez que Cifu ya no estaba entre nosotros, pasó a ser un libro de testimonios. Al final los libros tienen vida propia y ellos mandan sobre ti, y éste en concreto, ha seguido una evolución marcada por las circunstancias. Cuando conocí a Isa Zaro, la viuda de Cifu, me abrió las puertas de su casa de par en par. Allí descubrí que Cifu guardaba de todo, documentos, fotografías, guiones de “Jazz entre amigos”, escaletas de programas de radio…

El libro se concibe desde la admiración al personaje y pretende ser un homenaje, pero al ver todo eso me pareció que la mejor forma de homenajear a Cifu era relatar qué y cómo fue su vida, con método y con rigor, porque él era riguroso al dar información y creo que hubiera querido que quién lo biografiara lo fuera también. Y esa es la razón por la que el libro sigue un relato principal, la vida de Cifu, con los hechos de su vida, salpicados con los testimonios de quienes le conocieron en cada época, y con textos intercalados, que funcionan como textos independientes, que permiten entender mejor el momento en que vivió Cifu. En todo el proceso he estado pensando continuamente si a él le hubiera gustado este libro. Está hecho con mucho respeto y los que lo han leído me dicen que eso se transmite en el libro y quienes lo conocieron bien me comentan que es muy fiel al personaje.

Todos los datos que aparecen en el libro han sido contrastados y hay decenas de citas bibliográficas para que el lector riguroso pueda buscar en las mismas fuentes. Por otro lado la combinación de texto con fotografías y documentos, me parecía complicada y al final opté por concentrar el texto en la parte anterior del libro, unas trescientas páginas, y en la parte posterior situar un relato visual con todas las fotografías y documentos a lo largo de más de un centenar de páginas.

Eso es lo que me permite editar con mi propio sello editorial: la libertad a la hora de decidir cómo hago los libros. Este libro, una editorial con objetivos meramente comerciales nunca lo habría editado así, lo habría acortado en extensión, tendría menos fotos o documentos. En realidad son dos libros en uno: un libro de texto y un libro de fotografías y documentos.

– Hemos observado su metodología en el libro, en donde separa por años (décadas) y por épocas ¿Qué periodo humano de Cifu como comunicador le interesa a usted más?

– Antoni Juan Pastor: Estructurarlo por décadas me permitía organizar mejor los contenidos, y facilitar la lectura. Creo que toda la vida de Cifu es apasionante, pero como aficionado al jazz me he vuelto loco con la década de los sesenta, cuando Cifu llega a España. Me ha parecido interesantísima la escena del jazz de Madrid de la época, sobre lo que había muy poco escrito. Afortunadamente Cifu guardaba en casa toda la colección de Aria Jazz, la mítica revista que se editaba en el Whisky Jazz Club y que inicialmente dirigían Jean Pierre Bourbon, propietario del club (todo un personaje que también merecería que se escribiera un libro sobre él), y Tete Montoliu. En el Whisky coincidían americanos de la recién estrenada base de Torrejón, gente de la CIA o de la embajada de USA que estaba muy cerca, espías de la OAS (la Organisation de l’Armée Secréte) que intentaban atentar contra De Gaulle… Imagínate. Y por allí pasaron Bud Powell, Dexter Gordon, Buck Clayton, Gerry Mulligan, Lee Konitz y un largo etcétera de músicos de talla internacional.

Y de los españoles, Pedro Iturralde, Vlady Bas, Joe Moro, Juan Carlos Calderón y los asimilados Eric Peter, Dave Thomas, Jean Luc Vallet, Lou Benett… Debía ser espectacular. Pero por encima de todos ellos déjame destacar a Tete Montoliu, gran amigo de Cifu y que era un asiduo del Whisky y de Madrid. En ARIA jazz, donde Cifu empezó su andadura en la divulgación del jazz con solo veinte años, hay mucha información sobre la época. He tirado también mucho de hemeroteca para corroborar lo que me decían los que vivieron esa época. Ya sabes que la memoria juega malas pasadas. Por todo eso te respondería que la década de los sesenta, pero he de decirte que he disfrutado con cada una de las décadas de la vida de Cifu, averiguando quienes fueron sus padres y abuelos, relatando sus primeros pasos en la España de los cincuenta en Elciego, sus inicios en la radio en los setenta, la prodigiosa década de los ochenta con “Jazz entre amigos”… Te aseguro que para mí ha sido todo un placer hacer este libro.

– Mucha gente se aficionó al jazz gracias a la labor pedagógica y de calado de Cifu ¿Cree que es imposible que los medios de comunicación públicos –sobre todo la TV- tenga un espacio regular dedicado al jazz?

– Antoni Juan Pastor: Desde hace unos años los canales de difusión de la cultura están cambiando. La televisión no tiene interés en ser un medio que eleve el nivel de sus ciudadanos, no presta un verdadero servicio público. Es puro entretenimiento destinado al gran público y que se adapta a sus gustos y no al revés. En los primeros ochenta hubo un interés verdadero en que la televisión pública tuviera la función de difundir la cultura. De hecho la idea de hacer un programa de jazz fue de Clara Isabel Francia, directora de programas, que quería que cada día hubiera en televisión alguna emisión sobre lo que podríamos llamar artes escénicas, que además son muy televisivas: danza, teatro, música… No veo recuperable esa idea en estos momentos.

Ahora te informas o te desinformas, según el criterio previo que tengas, por las redes sociales, a través de youtube… Pero por encima de todo lo que a mi juicio se echa más en falta es la labor de profesionales expertos que te acerquen lo que no conoces, por el canal que sea. Eso Cifu lo hacía como nadie. Yo creo que es responsable de un porcentaje altísimo de la expansión de la afición al jazz en este país.

– Hemos disfrutado de algunas remasterizaciones/reciclado de los programas televisivos de Juan Claudio Cifuentes, que están operativos en youtube y también en la página del Ente público de TVE ¿Cree que es adecuado este mecanismo para proteger el legado de Cifu?

– Antoni Juan Pastor: Se están haciendo toda una serie de acciones para mantener su legado. Una de ellas es el compromiso que la asociación Cifujazz arrancó de TVE para que recuperara un programa por semana de “Jazz entre amigos” que se cuelgan tal cual, no creo que se haga ningún retoque. Me parece fundamental que todos los programas de “Jazz entre amigos” estén disponibles. Pero no solo se está haciendo eso. Hay que invitar a todos los aficionados al jazz a asociarse a la asociación Cifujazz a través de www.cifujazz.org para que vean todo lo que se está haciendo. Se ha inaugurado el Espacio Cifujazz en Elciego, donde se reproduce el decorado de “Jazz entre amigos”, un set de radio y donde están catalogados sus discos, premios, etc. Elciego debería de ser visita obligada para todos los aficionados al jazz de este país. Creo que la figura de Juan Claudio Cifuentes es tan importante en la cultura de nuestro país que todas las aportaciones para que siga presente entre nosotros son válidas y necesarias.

Ahora te informas o te desinformas, según el criterio previo que tengas, por las redes sociales, a través de youtube… Pero por encima de todo lo que a mi juicio se echa más en falta es la labor de profesionales expertos que te acerquen lo que no conoces, por el canal que sea. Eso Cifu lo hacía como nadie. Yo creo que es responsable de un porcentaje altísimo de la expansión de la afición al jazz en este país.

– Si tuviera que elegir un disco de la labor productora de Cifu, o de sus programas de  radio o televisión, para amenizar esta entrevista ¿Cuál elegiría? ¿Quizás el clásico Milestones que fue sintonía del Maestro durante tanto tiempo?

– Antoni Juan Pastor: Ese sería un buen tema, pero creo que por la admiración que le tenía, Cifu elegiría cualquier disco de Duke Ellington, interpretado por su banda de los cuarenta o cincuenta, claro está.

– ¿Es consciente que hay toda una generación de comunicadores que fueron profundamente influido por Juan Claudio Cifuentes –dentro o fuera del jazz-?

– Antoni Juan Pastor: Sin duda, porque Cifu es de alguna manera el que ha sido más visible de todos ellos, en lo que se refiere al jazz, el que ha tenido un estilo más personal, el que ha conectado con un público más amplio. Es normal que se le admire. Lo difícil es intentar reproducir su estilo sin resultar aburrido, porque Cifu hablaba más de lo que se acostumbra en un programa de música, lo que era parte de su sello, y eso no es fácil de hacer sin que los oyentes piensen “mejor que te calles y que pongas el disco”. Me temo que la figura de Cifu es irrepetible.

– De los 342 programas que tiene catalogados en el libro, ¿Cuántos se pueden ver completos en la web de TVE o en cualquier otro soporte?

– Antoni Juan Pastor: Ahora mismo creo que se debe rondar el centenar. De todos modos, el compromiso es el que te decía y espero que se cumpla, por lo que en unos años deberíamos de tenerlos todos disponibles. Además el ritmo de uno nuevo por semana me gusta especialmente porque parece como que estamos de nuevo en los ochenta, esperando que llegue el día en que veías aquella serie semanal o aquél programa que tanto te gustaba y que se emitía una vez a la semana, como era el caso de “Jazz entre amigos”.

– ¿Y de los programas de radio? ¿Son todos recuperables?

– Antoni Juan Pastor: Eso seguro que no. Los podcast es algo relativamente reciente, antes ni se pensaba en la posibilidad de registrar la grabación de un programa de radio y que los oyentes lo pudieran escuchar cuando quisieran. Aún así hay podcast de la última década, más o menos, que algunos aficionados me ha confesado que los siguen escuchando porque echan mucho en falta a Cifu. Sería fantástico escuchar programas suyos antiguos. He podido consultar un par de ellos de los noventa que los tenía grabados Ebbe Traberg y que me los facilitó Jorge García, subdirector del Institut Valencià de la Música, donde se custodia el legado de Ebbe. Eso me hace pensar que seguro que hay aficionados con programas antiguos grabados.

Sería interesante juntarlos. Lo que sería todo un regalo sería poder recuperar al Cifu de las primeras épocas en el 71. Según decía él mismo, hablaba tanto que a veces no le daba casi tiempo a poner música. Más adelante tenía un control de los tiempos de la radio exquisito. En el libro está la escaleta de los primeros programas de “Jazz porque sí”, con los temas que se supone que se emitieron en antena. No sé si los puedo emitir todos si realmente hablaba tanto como él mismo confesaba, pero ahí queda como documento de la historia del jazz y de la radio de nuestro país.

– ¿Quiere añadir algo? ¿Quizás un saludo a nuestros lectores? Ahora es el momento, mientras tanto, le dejamos con “besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples”

– Antoni Juan Pastor: La presentación que escribí para el libro, antes de empezarlo, acaba así. Esa frase es genial. Otra que me gustaba mucho era el consejo o sugerencia con que despedía “Jazz entre amigos”: “Sed buenos”, que parece muy pueril pero que me encanta y que, casualmente, no sé si inspirado inconscientemente en él o no, yo uso una variante que suelo decir a gente allegada que es “pórtate bien”. Por eso, si te parece, me despido agradeciéndote el interés y la labor que estás haciendo por la difusión del jazz, enviando un saludo a todos los aficionados al jazz que te leen y escuchan y pidiendo a todos que se porten bien. Por cierto, el portarse bien incluye escuchar jazz y tomar una copita de vez en cuando.

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