Foto: Sergio Martín. Las tropas del público, con toda probabilidad, habían capitulado su rendición sin condiciones, momentos después de que el concierto empezara en el Auditorio Infanta Leonor de Los Cristianos (Arona), a las 21.00 horas. Los espectadores ya habían confirmado los estupendos augurios que aseguraban un disco de la calidad de ‘Salvavidas de hielo’. Con algunas notas de Doña Soledad, de Alfredo Zitarrosa, era el uruguayo Jorge Drexler que se presentaba de nuevo en el escenario de Tenerife sur, después de -según señaló- unas horas de playa y de sol.

Con estos antecedentes, con la consabida calidad del cantautor, poco había que añadir. Sí, bueno, quizás 2 horas y media largas de buenas canciones, de arreglos sinceros y de la originalidad de su guitarra. Todo ello, convenientemente sazonado con una banda que quitaba el hipo, con fresca juventud e imaginativos músicos.

En el nuevo espectáculo, Drexler promete meternos en un simbólico espacio que nos libre de la monotonía diaria. De verdad que lo consigue. El escenario estuvo convenientemente decorado, en su fondo, con una circunferencia y 6 líneas horizontales que simulaban ser el hueco de resonancia de la guitarra vista desde posición nadir, desde el fondo de la caja.

Con una banda de excepción, el resto fue “coser y cantar”, pero sobre todo cantar. Es increíble la química que mantiene Drexler con el público. Después de una carrera que se remonta a los inicios de los años 90, desde su Uruguay natal y con los siempre difíciles comienzos de la carrera de autor, Jorge Drexler ha sabido armarse de suficientes razones como para destartalar al más avezado contendiente. Una suerte de discografía enorme para contar muchas y variadas historias.

De esta manera, fue desgranando poco a poco, canciones que han sido pico en su carrera, y otras menos conocidas pero siempre con el concepto del último disco por bandera ¡Cómo sonaron canciones como Silencio!

¡Qué pedazo de banda sigue al uruguayo! El vasco Borja Barrueta, a la batería y percusión, el bajista -y demás instrumentos de cuerda- de Las Galletas (Tenerife), Martín Leiton, la guitarra del argentino Javier Calequi y el programador y productor catalán Carles Campón formaron un combo base que realzó canciones memorables como Disnelandia, Doce segundos de oscuridad o La luna de Rasquí.

Un periodo del concierto que nos atrajo de manera particular, fue cuando el oscarizado músico bajó la temperatura musical. La banda abandonaba el escenario y Drexler se aproximaba al público para desnudar, a voz y guitarra, sus canciones. 20 minutos de desnudez que cautivaron definitivamente al público.

En definitiva, noche para recordar en el Auditorio Infanta Leonor de Los Cristianos (Tenerife), preludio de los conciertos que se desarrollarán en La Orotava (Tenerife), Arrecife (Lanzarote) y Las Palmas de Gran Canaria. Después de un bis, el público seguía aplaudiendo de manera enfervorizada, pidiendo otra, otra y otra. Inicio frenético de la gira canaria de Jorge Drexler que animamos a que no se pierdan. 2 horas y 35 minutos de placer.