El incombustible productor Paco Loco es el rostro más conocido de Los Jaguares de la Bahía, banda que también incluye entre sus miembros a Pablo Errea (Australian Blonde, Edwin Moses), Patri Espejo, Jesús Cabral (ambos de LedaTres) y La Machinna, nombre con el que llaman a la caja de ritmos que se ha convertido en uno más de la formación y en la principal inspiración para estas “Canciones para el Discman”.

Bajo tan clarificador título, Los Jaguares de la Bahía entregan en un ambicioso doble cedé -¡olvídense del vinilo!- todo un sentido homenaje a un formato obsoleto que verá la luz este próximo viernes 13 de abril. Un total de 28 canciones que mezclan sin complejos a Devo, Run DMC, The Velvet Underground, Boney M y Half Japanese en un puzzle sonoro tan marciano como encantador.

La pantera, criatura arquetípica de una mitología casi extinta, concilia por igual excelencia y bajos instintos como pocos felinos en su género. Paciente y sigiloso, el animalito es una bellísima cabronada habituada a no hacer concesiones con sus presas. En pocas palabras: hablamos de una máquina de triturar, algo propio de su naturaleza silvestre.

Quizás por esto, tomar el nombre de un carnívoro salvaje para defender un proyecto creativo ya conlleva per se una declaración de principios casi de manera explícita. Los Jaguares de la Bahía fue un equipo de baloncesto de Nayarit (México) y a pesar de su nombre, jamás destacó ni por la fiereza ni por sus logros sobre la cancha. Tampoco por su longevidad, aunque hoy sí que podrían haber presumido de inspirar el nombre del penúltimo invento del músico y productor Paco Loco.

El Loco, un tipo capaz de hacer relucir cualquier historia bajo una bruñida capa de flamante actualidad, venía de un periplo dedicado a tocar con Australian Blonde y Los Sangrientos cuando decidió echar raíces en Cádiz. Montó un estudio de grabación en El Puerto de Santa María y llevado por la morriña de formar parte de una banda de rock, fundó junto a LêdaTres (con los hermanos Perles a la cabeza) y Ángel Figueroa lo que fue el punto y aparte más fulgurante y atípico ideado por el asturiano: Paco Loco Trío. ¿Dos baterías, dos bajistas, dos teclistas y Pacohaciendo honor a su apodo como frontman dislocado? Así fue la historia. Poco trío y mucha mezcla. La historia no duró mucho, lo suficiente como para marcar unas líneas a seguir durante los siguientes meses.

Ninguno de sus protagonistas pensaron entonces que aquella revuelta de géneros serviría para sentar las bases de una inclasificable nueva banda de dientes afilados y piel de terciopelo moteado: Los Jaguares de la Bahía los fundó Paco junto a Pablo Errea (Australian Blonde, Edwin Moses), Esteban Perles (LêdaTres, Bigott) y Chuchi Cabral (LêdaTres, G.A.S. Drummers) de manera casi improvisada y con el único objetivo de actuar en un camping de la zona.

Su máxima: todo vale. Rock, blues, soul, country, glam, punk, calipso, kraut, synth-pop… Un monstruo de Frankenstein trempado con electricidad capaz de cimbrearse la verga en público al tiempo que se marcaba una balada a medio camino entre los Kraftwerk y The Dream Syndicate.

Más esquivos que el Guadiana, de aquellos inicios la banda todavía conserva alguna canción como “Running on Circles”, compuesta como regalo de cumpleaños para la novia de Pablo. Al igual que otras canciones que se recuperan en este doble álbum, como “Oh Yeah” o “I’m Not You Will”, y que vieron la luz por primera vez en formato videoclip en colaboración con Miel de Moscas.

Foto: Promocional.