Si alguien va a Internet y busca el latinismo Statu quo encontrará dos posibilidades. La primera, el mismo latinismo correctamente declinado que significa un estado de las cosas concreto por ejemplo en política, o en economía (los hippies lo llamaban ‘The establishment’), y otra mal declinada que es el nombre de una banda que lleva tocando la friolera de más de 50 años. Status Quo.

Con buen acento cockney de golfillos londinenses te dirían que eran malos estudiantes de latín y de lo demás, y seguro no te estarían engañando. Pero como músicos después de formar una banda que llamaron Scorpions, que nada tiene que ver con la banda alemana ya antigua pero no tanto que tocará este verano en Gran Canaria, y pasar a llamarse como ese latinismo mal declinado, han demostrado con matricula de honor ser muy buenos.

De sus comienzos de rock sicodélico muy logrados de sus primeros discos de finales de los sesenta, pasaron a convertirse en los Status Quo, una banda roquera a secas muy potente tanto en directo como en estudio; rock enérgico, pegadizo, de riffs que animan a un muerto. En los ochenta cometieron el pecado de muchos otros y entraron en un estilo que no era el suyo. Por suerte aquello duró poco después de que les llovieran las críticas de los fans que siguen siendo numerosos, entre los que me encuentro. Después de la vuelta al Rock con sus temas memorables no hace mucho falleció Rick Parfitt (el rubito para entendernos), que era como la mitad de la banda, porque el bajista del inicio, un tal Lancaster, hacía tiempo que abandonó la banda.

No obstante, aunque el ‘’superviviente’’, el de la coleta y el chaleco, al que ya solo le queda el chaleco, aunque cada cierto tiempo habla de retirarse sigue en la carretera, y por suerte paró por Tenerife y Gran Canaria. Estuve allí y los disfruté, y mucho. Aunque de la banda original solo quede Francis Rossi ya casi con setenta años pero muy bien llevados y el multinstrumentista que les acompañaba que se unió a ella a finales de los setenta que también merece quitarse el sombrero.

Andy Bown se llama, y además de ser parte integrante desde los setenta de la banda, ha acompañado a eminencias como los Pink Floyd, siendo uno de los teclados Hammond del para mi verdadero último disco de calidad suprema de los Pink Floyd aún con Roger Waters: The Final Cut de principios de los ochenta, muy en la línea del Muro inmediatamente anterior. El concierto no tan lleno como se espera de una superbanda ya legendaria hizo moverse hasta a los “seguratas”.

Ningún artificio de sobra, algún chiste que contó Rossi que solo entendieron los ingleses, incluso diría que sólo los ingleses de Londres, que fueron los únicos que se rieron. Poco silencio entre tema y tema, sólo Rock and Roll del mejor ‘in crecendo’ y mucha más energía desplegada que tantísimas bandas seudoroqueras más de pose que otra cosa, e indies descafeinados que he visto y que proliferan por doquier. Sobra decir por otro lado que la media de edad del concierto era alta.

La banda local de versiones que los teloneó me pareció decente, aunque por desgracia con peor sonido. Como reza la vieja canción de los Rolling es sólo R.n.R pero me gusta. Y era eso, con momentos de solos soberbios de Rossi, y temas vibrantes ya historia de la música contemporánea como el conocido ‘Whatever you want. Rockin all over the world, Down Down, Caroline, What youre proposing,.. Y tantas y tantas tan buenas. No dieron un respiro a su público entregado, entre el que me encontré disfrutando de la mejor terapia para el estrés como es un buen concierto de Rock de muchísima calidad en todos los sentidos, Agradezco descubrir gratamente que buenos siguen siendo.

Tuve la suerte de tener una hermana mayor que me ponía esos discos, así que mis recuerdos de infancia incluso son más de los Status Quo que de bandas infantiles como los Parchís, que aunque hacían versiones roqueras no daban lógicamente la talla. Ni tampoco de Enriques y Anas, pareja que por otro lado hoy sería ‘políticamente incorrecta’’ por la evidente diferencia de edad .

Oh, Mister Dylan, los tiempos han cambiado pero a peor. A otros por suerte no les ha cambiado el Statu Quo que demuestra además que una expresión latina de hace 2000 años puede ser de lo más roquera aunque esté mal declinada. Cosa que solo saben algunos listillos que estudiaron latín cuando se estudiaban letras.

Foto: La Opinión de Tenerife.

Texto: Ananias Cohen.

Concierto de Status Quo en el Santiago Martín (Tenerife). 25.05.2018