Este miércoles 13 de junio, siete años después de su último concierto en Barcelona, Mariza (Maputo, 1973), la voz más aclamada de la música portuguesa actual, ha regresado a la ciudad catalana para presentar en los jardines del palacio Real de Pedralbes su último trabajo discográfico, de título homónimo, publicado por el sello británico Parlophone a finales de mayo. Una actuación ofrecida por la cantante dentro del festival Jardins de Pedralbes en la que, más en paz consigo misma que nunca, ha mostrado su lado más cercano.

1 hora y 40 minutos de música, estilo y carisma a lo largo de la cual ha triunfado la poesía clara, concisa y directa, pero sobre todo la honestidad y la naturalidad de la artista, quien cinco minutos pasadas las diez ha salido a un escenario desnudo, iluminado a media luz toda la noche, para iniciar el concierto cantando “Loucura” a un público que solo llenaba hasta la mitad el aforo.

Acompañada por Pedro Jóia a la guitarra acústica, José Manuel Neto a la guitarra portuguesa, Yami Aloelela al bajo, João Frade al acordeón y Vicky Marques a la batería y percusión, la poderosa voz de Mariza ha sido el hilo conductor de un repertorio no solo formado por temas nuevos, sino también por canciones que han llevado a la mozambiqueña a vender un millón de discos en todo el mundo desde su debut con “Fado em mim'” en 2001.

Algunos temas han mostrado una cantante altamente influenciada por la tradición del fado, pero también por el flamenco y los estilos latinos y africanos, como ha sido el caso de “Meu fado meu” (cantado en portugués y castellano), “O tempo não pára” (dedicado a su hijo Martim), “Beijo de saudade”, “Melhor de mim”, “Chuva”, “Barco negro” (con un sobrecogedor solo de batería), “Rosa branca” (cantado con la participación del público) o el fado tradicional “Primavera”.

Entre los temas del nuevo disco se ha podido oír una artista seducida por canciones de taberna portuguesa como “Trigueirinha”, “Verde limão” o “É mentira”; pero también el primer sencillo del álbum, “Quem me dera”, compuesto por el músico angoleño Matias Damásio. Incluso la calidad de su pluma, a través de la canción “Oraçao”, la primera de su carrera de su puño y letra.

En los bises, precedido por “Fado errado” (un tema de Maria Da Fé, incluido también en el último trabajo), el fado “Ó gente da minha terra” (el homenaje de la cantante a Amália Rodrigues) ha sonado con la fuerza de lo perpetuo frente a un auditorio sumergido en sentimientos tan profundos como la melancolía, la tristeza, la felicidad, la pasión y sobre todo el amor a lo largo del concierto. Un público, gran parte de él de origen portugués, cautivado por la personal e irresistible manera de explorar la saudade de una artista que ha conferido una mirada del siglo XXI a la música tradicional portuguesa sin olvidar sus orígenes en Mozambique.

“El hombre es conservador. Pero cuando esa tendencia se debilita, las revoluciones se encargan de renovarla”, decía Ernesto Sabato en “Uno y el universo” (1945). En este contexto, algunos espíritus aventureros se han sumergido en las profundidades e insurgentes han ayudado a elevar el estilo musical tradicional portugués del fado. La cantante Mariza desde principios de este siglo se ha situado al frente.

Texto: M.M.O.

Foto: Festival Jardins de Pedralbes