Este año se cumple el vigésimo aniversario de una de las películas más singulares del cine canario y para celebrarlo volverá a proyectarse por un tiempo limitado en Tenerife y Gran Canaria.

Hace dos décadas llegaba a las pantallas de cine La isla del infierno, el primer largometraje del realizador canario Javier Fernández Caldas, que ya había triunfado con El último latido o Frágil, cortometrajes que fueron el inicio de una nueva oleada de cineastas de las islas que eclosionó en los años 90.

Ahora, y durante un tiempo limitado, La isla del infierno podrá verse –los días 16, 17 y 18 de noviembre- en los Multicines Tenerife (Alcampo de La Laguna, Tenerife) y -los días 23, 24 y 25 de noviembre- en los Multicines Monopol (Las Palmas de Gran Canaria). El 16 de noviembre, a las 21:30 horas, habrá un pase especial y un cóctel -organizado por el Aula de Cine, Filmoteca Canaria y Revista Alisios- en los Multicines Tenerife y al que asistirán el director y parte del equipo de la película. Este reestreno será una ocasión única y especial para volver a visionar este largometraje, que no se ha proyectado desde entonces y que tampoco ha sido lanzado en DVD.

Con el paso de los años, La isla del infierno se ha convertido en un filme de culto del más reciente cine canario. Aunque está ambientada en la era prehispánica de Canarias no se trata de una película histórica sobre los aborígenes canarios, sino que Javier Fernández Caldas ha preferido fabular una exuberante película de aventuras con corsarios y piratas al estilo de las que se hacían en el Hollywood clásico. Su título ya nos remite a aquellas leyendas de supersticiosos marineros de la Edad Media que llamaban a Tenerife La isla del infierno por las continuas erupciones del Teide, que asustaban a los viajeros de la época al creer que el temible volcán era la puerta del mismísimo averno.

Rodada en la isla de Tenerife y en Agaete (Gran Canaria), el estreno hace veinte años de La isla del infierno fue todo un acontecimiento y un éxito de taquilla. A pesar de tratarse de una película independiente se mantuvo en cartel durante tres meses y en su primera semana en las carteleras llegó a superar en recaudación a Salvar al soldado Ryan de Steven Spielberg. En las retinas de toda una generación dejó imágenes tan impactantes como la filmación bajo el mar de un caballero con armadura, la reproducción de un barco pirata de la época traído especialmente para el rodaje o una batalla entre guanches y soldados castellanos cerca de dónde tuvo lugar la erupción del volcán Chinyero en 1909. Hay que destacar la dirección de fotografía de Gonzalo Berridi (Los amantes del Círculo Polar, Airbag, La ardilla roja, Plenilunio, Ocho apellidos vascos), que nos remite a los filmes de serie B que el estudio de Hollywood Republic Pictures realizó durante los años 40 y 50 del pasado siglo. Todos estos elementos convierten a La isla del infierno en una atractiva rareza del cine español.

La isla del infierno está protagonizada por el actor gallego, pero muy vinculado a Las Palmas de Gran Canaria, Pepe Conde, al que también hemos visto en las películas Las ratas o Malena es un nombre de tango y en series de televisión como Brigada central, Médico de familia, Calle nueva, El comisario o Aquí no hay quien viva. Conde falleció en extrañas circunstancias en 2011 y el reestreno de La isla del infierno es también un homenaje a él y a otros profesionales que participaron en su rodaje y que nos han dejado en estos últimos veinte años, como Arturo Soriano, Domingo Regalado, Pedro Paz (director de cine y colaborador habitual de Pedro Almodóvar), Denis San Juan, Antonio Oval, Guillermo Romero, J. Gregorio Pérez López y Enrique Sitchov, que realizó el diseño de vestuario y el cartel. El otro protagonista de la historia es Pablo Scola, un actor madrileño que después ha hecho una carrera internacional en el cine, participando en filmes como The Man from U.N.C.L.E., de Guy Ritchie. El reparto lo completan Toni Acosta (fue el primer trabajo en el cine de la hoy conocida actriz tinerfeña, que este año ha estrenado los filmes Yucatán, Sin rodeos, Los futbolísimos y El mejor verano de mi vida), Fátima Luzardo (también directora del largometraje La nada cotidiana), Luis Herrera Padilla, Pablo Meneses (cantante del grupo canario Moral Femenina), Juan de Artaza, Pepe Caldas, Carlos Arias, Rafael Martínez, Rogelio Quintana, Guadalberto Hernández, Iván Gil Roldan, Silver (componente de los grupos punk Familia Real y Ataúd Vacante), Daniel Johansen (músico), Eugenio Quirantes, Manuel Lorente (músico), Julio Goya, Ernesto “El guanche” (músico de grupos como Samara), Pedro Mesa, Isidro Cedrés, Edy Murphy, Adrián Albéniz, Modov Fall y José María Barrera.

La dirección de producción es de Ricardo Ramos y la producción ejecutiva de Javier Fernández Caldas y Pepe Fernández Caldas, figurando como productor asociado Manuel González Mauricio; Luis Roca fue el ayudante de dirección; Raúl Capote (El último latido, Frágil, La noche de los feos) compuso la banda sonora; Claudio L. Sánchez es el responsable del sonido y Carlos Nieves del vestuario; el atrezo y vestuario guanche corre a cargo de El Alfar; la dirección artística es de J. Shane Carracedo, que también dirigió el departamento de efectos especiales y es coautor del guion junto a Javier Fernández Caldas; las maquetas y atrezo especial son obra de Marcos G. Lago y el estilismo y maquillaje de Skilberg. La película fue subvencionada por la Consejería de Presidencia y Turismo del Gobierno de Canarias y el ICAA y financiada por Caldas Producciones. También colaboraron Cabildo de Tenerife, Caja Rural de Tenerife, Papi Producciones, el Ballet Nacional de Senegal, Juan Francisco Expósito, la tripulación de la carabela La Niña II, Madrid Film Lab, Kodak, Cinearte, Fonoelastica, Telson, Multitrack, Entropía, Tecnison, Cámara Rent, la asesoría Clavijo Rodríguez, Postdata, Antonio Tejera Gaspar, Francisco Melo Junior y Multicines Price.

El director

El tinerfeño Javier Fernández Caldas es licenciado en la rama de Imagen y Sonido de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y diplomado en Dirección de Cine por la Escuela Tai (Madrid). Durante dos años fue ayudante de producción y de dirección en la productora de Elías Querejeta. Allí trabajó como jefe de producción de El viaje del agua, que dirigió Gracia Querejeta y que ganó el Goya al Mejor Cortometraje en 1990. Debutó en 1993 con el celebrado El último latido, premio al mejor cortometraje en la Semana de Cine Español (Murcia, 1994); segundo premio y premio a la mejor fotografía en el Festival de Cine de Alcalá de Henares (Madrid, 1993) y mención especial de la Plataforma de Nuevos Realizadores. A este primer éxito siguió Frágil (1994), galardonado con el segundo premio en el Festival de Cine de Alcalá de Henares (1994) y premio a la mejor fotografía en el Festival Ibérico del Cortometraje (1995).

En 1998 se estrenó su primer largometraje, La isla del Infierno, que se presentó en el Festival Internacional de Cine Iberoamericano de Huelva y en el Festival de Cine de Alcalá de Henares. En 2005 rodó el cortometraje Olor a café y en 2010 La criada, una tragicomedia protagonizada por Silvia Marsó, Alejandro Bodeau, Paola Bontempi, Luisa del Hoyo y Angelo Olivier. Además, ha sido realizador de documentales, anuncios publicitarios y videoclips y ha dirigido y producido la serie de televisión La noche del crimen.