Celebrado con éxito el concierto del batería de origen alemán Jochen Rueckert en el Paraninfo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, dentro del ciclo Jazz Otoño correspondiente al 2018. Fue el pasado jueves 8, a partir de las 20:30 horas.

Un cuarteto absolutamente capaz que respondió de manera satisfactoria a las expectativas y que venían presentando canciones de discos como Charm Offensive (Piruet, 2016) o We make the rules (Whrilwind Recordings, 2014).

Jochen Rueckert ya había actuado en la capital de la isla de Gran Canaria con formaciones como las de Kurt Rosenwinkel (en el mismo foro y tal día como entonces pero en 2013) y en esta ocasión venía capitaneando su propio proyecto con Joe Martin al contrabajo, Lage Lund a la guitarra y el esperado Mark Turner al saxo. Un lenguaje nítido, con estribillos y partes de improvisación bien marcados, fueron los protagonistas en el aspecto puramente musical, ofreciendo un repertorio verdaderamente interesante.

Es de reseñar que se trataba la primera noche de la gira europea de este cuarteto de Jochen Rueckert, cuestión ésta que no suele ser baladí en las lides a las que nos referimos. Unos momentos para engrasar la máquina y ya estaba: los cuatro empuñaron el ritmo y la armonía y empezaron a ejercer de verdaderos embajadores musicales de la tradición norteamericana del jazz. Un cuarteto de los que se pueden encontrar en una inspirada noche en Smalls Jazz Club en la ciudad de New York, por citar uno de los clubes más importantes del estilo del mundo.

Se esperaba mucho de Mark Turner, saxofonista. Había pasado mucho tiempo desde que lo veíamos por Canarias. Tanto, que los más veteranos en la escena dudaban si había actuado alguna vez en territorio canario. A nosotros todavía nos queda la incógnita. Lo cierto es que Turner venía precedido de sus nuevas producciones como por ejemplo Temporary Kings, editado en la discográfica alemana ECM y publicado a medias con el pianista Ethan Iverson (ex The Bad Plus) y también con el guitarrista Mikkel Ploug con el que ha publicado el disco Faroe este verano. Y hay que decir que, a nuestro juicio, Turner respondió a los buenos augurios creados. Fue interesante comprobar como Mark Turner eligió ser un engranaje dentro del concierto y no un solista que atrajese toda la atención gracias a su portentoso saxo.

Valga el símil futbolístico, Mark Turner jugó para el equipo como uno más y no chupó más balón del necesario.

Otras de las piezas de la velada fue el guitarrista Lage Lund. También dio la nota correcta, el estilo adecuado y siempre con una brillantez raramente vista en un concierto. Con esa capacidad sobrada y estando el sector rítmico a su acostumbrado nivel, con un Joe Martin inspirado, ya teníamos razones para recostarnos en el sillón y empezar a aprovechar canciones como Eggshells. ¿Qué decir de Jochen Rueckert, soberbio en todos los momentos de su actuación? Fue capaz a la hora de llevar en volandas a la banda.

Sin embargo, la nota triste la puso la poca asistencia de público a un espectáculo tan interesante como el propuesto. Es curioso como un show tan de 5 estrellas puede ser soslayado por el amante del mundo jazz. Una oportunidad perdida que debería servir de debate de cara a la sociedad.

Foto/Texto: Canción a quemarropa.