La madrileña Ana Alcaide pasó como un huracán por la feria Womex, celebrada a fines de octubre en Las Palmas de Gran Canaria. Ahí estuvimos nosotros para disfrutar de su música en directo y también de su último disco llamado Leyenda. Alcaide ha popularizado un instrumento sueco peculiar, la nyckelharpa.  Sobre esta publicación, los diferentes estilos que la inspiran y también sobre el encaje de la tradición y el folk de Suecia con respecto a España ronda nuestra animada conversación.

– ¿Cómo surgió hace algún tiempo su disco Leyenda?

– Ana Alcaide: Se trata de una exploración de los lados más oscuros de lo que llaman ser mujer. Para mí ha supuesto un conflicto enfrentarme con este lado oscuro que tenemos las mujeres. El lado que está en la sombra. Debemos reconciliarnos con ese lado no tan amable. Las mujeres somos seres duales y creo que tenemos ciclos. Tenemos que sentirnos bien en esa dualidad. Es algo intrínseco al ser humano pero que las mujeres dejamos más patentes.

Leyenda es esa exploración personal. He rescatado leyendas que representaran distintos aspectos de ese lado oscuro. Leyendas que hablaran de ese instinto más agresivo y del lado también más bondadoso y sacrificado. Lados más luminosos y de amor. Cada una de las leyendas tiene detrás un mensaje y un sentimiento. Retrata la fuerza femenina.

– ¿Cómo fueron sus inicios en la música? Es usted multiinstrumentista…

– Ana Alcaide: Mis comienzos fueron accidentales y curiosos. Yo estudié biología, en el último curso me fui a Suecia con una beca y ahí descubrí la nyckelharpa. También me llamó la atención como es un país muy musical y con una gran celebración y unión de su música y tradiciones. Es bastante bonito y es digno de inspirarnos en ello. Encendió en mí un deseo de expresarme de manera más artística. Como estaba sola en un país tan lejano retomé el violín que había estudiado cuando era pequeña. En esos momentos no pude comprarme un instrumento como la nyckelharpa. Empecé a tocarla pero me quedé con ese deseo. 2 años después volví al país y retomé mi carrera musical a ese respecto.

– ¿Cómo presentaría la nyckelharpa a los españoles?

– Ana Alcaide: Visualmente es muy sofisticado y llamativo, tiene forma yo diría que de barco vikingo. Tiene 16 cuerdas, muchas teclas y es complejo. Tiene una belleza particular, con un carácter ancestral. Está emparentado con la zanfona y se toca con arco. Llama la atención por su complejidad visual y sonora y muy adaptable a muchas repertorios. Me ha gustado mucho tocar música sueca, estuve estudiando tres años en la localidad de Mälmo. Ahí me empapé de las tradiciones nórdicas. Cuando volví a España me dirigí a puntos más cercanos con la tradición. Ahí empezó mi trabajo.

– Suecia como dice abraza la tradición ¿Siente envidia con respecto a España? ¿Por qué no hacemos lo mismo con respecto a nuestro acerbo cultural y musical?

– Ana Alcaide: Es un tema complejo. Tiene que ver con nuestra idiosincrasia y nuestro pasado histórico. Lo tradicional en España, por desgracia, se asocia a tiempos preconstitucionales. Parece que la modernidad nos llega a un sitio más “avanzado” y es un problema esas connotaciones políticas. No es el caso de Suecia. Ahí se vive la tradición desde generaciones jóvenes. Nos solamente es cosa de viejecillos o de gente mayor. Los festivales se adornan con gente y con sus instrumentos para bailar y tocar también. Se arman jam sessions improvisadas. Para ellos, los nórdicos, se desarrollan mucho de manera personal y los instrumentos son muy estudiados en ese país. La envidia es positiva, es vista desde un lugar bastante positivo. Vamos a tomar conciencia e intentar mejorar

– En el pasado Womex 2017, en la localidad de Katowice (Polonia), pudimos conocer a la nyckelharpista Emilia Amper ¿La conoce? ¿Cuántas personas nos perdemos en España de este instrumento? ¿Qué figuras hay en este medio?

– Ana Alcaide: Soy muy admiradora del trabajo de Emilia Amper y de su persona. Tengo buena relación con ella, también su visión personal de su carrera. En Suecia hay grandes instrumentistas y grupos como Väsen de Olov Johanssen y Johan Edding, por ejemplo. También podemos citar al belga Didier François que enfoca la nyckelharpa desde un punto de vista más contemporáneo. También Marco Ambrosini que es todo un referente. Hay varios solistas destacados. En España destaco al tolosarra Xabier Zeberio . Ha tocado con grupos como Oskorri, por ejemplo.

– Hay que hablar del último disco, Leyenda, ¿Qué diferencias hay entre este y el anterior con sonoridades asiáticas, Tales of Pangea, Gotrasawala? ¿Cómo se integra la dualidad entre un proyecto y el otro?

– Ana Alcaide: Un instrumento sirve para expresar algo muy personal. En ese caso, Tagrawla surgió con una invitación a Indonesia, en la isla de Java, para colaborar con músicos locales. Fue en el marco de un Festival en Samarkanda, ahí conocí a un productor que quería que hubiese coexistencia y colaboración entre músicos del mundo y de ese lugar. Nunca había estado ahí y fue difícil al comienzo pero que se tornó en una experiencia maravillosa. Estuve un par de años y dio como fruto ese álbum.

Hubo giras y colaboraciones hasta el año pasado. ¿Cómo se integra? En uno mismo. Tu eres esta fusión de maneras de sentir y tiene coherencia porque responde a una verdad de sí mismo. A través de la música hace suyo el instrumento.

– Podemos calificar como exquisita su intervención en Las Palmas de Gran Canaria en Womex 2018, en la Sala Jerónimo Saavedra del Auditorio Alfredo Kraus, es de justicia reconocerlo. Preséntenos a sus compañeros…

– Ana Alcaide: Soy bastante partícipe de la búsqueda de puntos y nexos de conexión entre las tradiciones. Expresar con instrumentos de otras tradiciones un mensaje musical. Me acompañan para ello las guitarras de Rainer Seiferth, un alemán residente en España. La guitarra es el soporte de mis canciones y Rainer tiene un alma mediterránea pura a pesar de sus orígenes germanos. Es el soporte armónico, por así decirlo. Bill Cooley, un instrumentista múltiple de New York, en el oud y salterio, por ejemplo, instrumentos de cuerda y también percusiones. Todo lo que tiene que ver con la ornamentación de las canciones. Desde 2007 llevo con él.

También Bruno Duque con la flauta que le pone brillo muy especial a la nyckelharpa. También Iván Mellén en percusiones, quien es un virtuoso. Toca de todo. Panderos, batería, percusión llamada menor. Leyenda es un proyecto tribal con unas energías potentes desde el punto de vista percutiva. También tenemos que nombrar a Pol Castejón, lo conocerán por su trabajo en teclados del grupo de rock Asfalto. Todo el sostén armónico del grupo lo lleva él, pero encima canta, toca el ukelele y toca la percusión.

Me gusta buscar los puntos en común de las tradiciones y apuesto por los nexos de unión de la música y es importante para ello rodearme de multiinstrumentistas. Buscar otros instrumentos de otras tradiciones tiene una belleza importante que me gusta retratar. Llevamos dos años con este formato, antes era más pequeño. Hacemos también giras en trio y cuarteto.

– ¿Cuán de importante es Womex?

– Ana Alcaide: La importancia del mundo Womex es rescatar todas las músicas de raíz que son tan de calado hoy en día. También el vínculo con las raíces y lo tradicional, vivimos en un mundo en donde hay muchos estímulos e información. También velocidad en ese procesamiento. La música tradicional nos devuelve esa calma. Recuperar el origen y lo que sentimos dentro del estómago. Womex es crear ese espacio para esas propuestas. Es decir, “esto también lo necesitamos”. Es vital que hayan propuestas de este tipo en el mundo, que no sea todo lo que se escuche –sin comparar nada- algo tan prefabricado. También me sorprende la cantidad de propuestas variopintas que tiene Womex.

– ¿Qué canción seleccionaría de Leyenda y por qué?

– Ana Alcaide: Diosa Luolaien es una leyenda de origen asiática. Una dinastía china y fue la última regente de un matriarcado. Ella, decía la leyenda, era una diosa que podía volar. Cada día volaba, a lo mejor de manera metafórica. El marido le preguntó a su padre que podía hacer para evitar que ella se fuera lejos. El padre le contestó que tenía que hacerle un cinturón con una serie de características. El marido le hizo ese cinto y desde ese entonces la diosa se quedó en su casa sin poder salir. La leyenda cuenta así como sucedió el final del matriarcado. Se trata de una metáfora, naturalmente, creo que se adapta mucho a la sociedad actual.

– ¿Le manda un saludo a nuestros lectores para finalizar la entrevista?

– Ana Alcaide: Por supuesto, escuchen este último disco que se llama Leyenda… Nos vemos muy, muy pronto.

Foto: Promocional.