Con-cierto parentesco, Ida Susal y Rogelio Botanz unen sus fuerzas en el Teatro de Tegueste, este jueves 13 diciembre a las 20,30.

“A menudo los hijos se nos parecen..” Ya lo cantó cantó Serrat, pero uno no trae al mundo a un hijo o una hija para que acabe realizando el proyecto personal de su padre o de su madre. El caso es que mi hija Julia nos salió cantautora (IDA SUSAL), contra todo pronóstico; frente a sus poemas tempranos, su persistente vocación periodística, los años de formación en el diseño y el dibujo animado.

Digo, contra todo pronóstico, porque, pese a algunos recuerdos antiguos, nada nos hacía imaginar que acabaría labrándose un presente potentísimo como cantautora, como lo está haciendo. Recuerdo haber jugado con ella y su hermana, de niñas, a “cantar” el resumen del día en una mezcla entre el punto cubano, el gregoriano y el rap … Ellas vivieron en primera línea la aventura del TALLER y más tarde, durante años fueron tocadoras de percusión canaria en mi banda… Pero, si se trata de cantar, Julia siempre fue la muchacha de una única canción: “Cantinero de Cuba”… Se transfiguraba para eso y colocaba la voz de modo especial al cantarla cientos de veces mientras viajábamos en coche. Recordando estos antecedentes, quizá tenga razón aquel viejo lema de la nueva escuela que quisimos construir, que decía “los hijos no hacen lo que les dices, sino lo que haces”.

Pero hay otra verdad de mucho peso que apunta justo en el sentido contrario, y es que los hijos, para acabar de crecer y construirse a sí mismos, necesitan alzarse frente a la figura del padre; no se trata tanto de “matarlo”, como de dejarlo en un lado del camino… para poder acabar de definir el propio.

De ahí, mi sorpresa absoluta aquel día en la cocina de la casa de mis padres, cuando me pidió la guitarra y sin anestesia, me lanzó a la cara sus primeras tres o cuatro canciones. Me quedé aturdido…¿iba en serio?… No estaba mal… pero sobre todo yo me preguntaba … y ¿esto, a qué viene?

Pues, vino para quedarse. En unos pocos años Julia ha hecho algo que yo no he visto hacer a nadie desde los años del TALLER. Sí he visto algunos cantautores que hacen canciones que se sostienen y que pueden defender dignamente, pero en IDA SUSAL hay algo más. He visto crecer en torno a su propuesta un colectivo de seguidores que, de forma alternativa, y al margen de cualquier operación mediática le permiten llenar teatros pagando entrada y reunir en un tiempo record las cantidades necesarias para financiar de forma colaborativa los discos más ambiciosos en diseño y realización que he visto en los últimos años.

La he visto aprender a cantar en un tiempo record. La he visto acabar tocando la guitarra de modo eficiente y sacar chispas a una loop-station, para montar, en un par de minutos el clima sonoro potentísimo de una discoteca, con sólo una guitarra, un tambor, su voz y la máquina. La he visto, sobre todas las cosas, dejar de parecerse a ciertas propuestas iniciales para acabar de construir una muy, muy personal… y lo que es más importante, una propuesta absolutamente distinta a la propuesta de su padre. Y últimamente. la he visto posicionarse con algunas de sus canciones con una frescura, una claridad y una valentía que no abunda, precisamente, en esta canción de autor de bien entrado el siglo XXI.

Hace poco yo tenía un concierto en el Libertad 8, coincidió que ella estaba de paso por la península ibérica y me sugirió que si cantábamos juntos… (Pensaba que nunca me lo iba a pedir…¡je… Je!. Yo supongo que debe ser una tremenda p*tada descubrir que quieres ser cantautora en Canarias, y al mismo tiempo ser hija de Rogelio Botanz… ¡Eso debe pesar como tres piedras de molino al cuello!…)

Lo cierto es que me lo sugirió y acepté encantado. Así montamos, de forma improvisada nuestro primer “con-cierto-parentesco”. Fue una experiencia preciosa, tanto para nosotros dos, como para los amigos y el público que acudió a vernos aquella noche. Lo volvimos a repetir en Madrid y comenzaron a preguntarnos y echar en cara que si los canarios no tenían derecho a vernos cantar juntos.. De modo que cerramos esa fecha del próximo jueves 13 diciembre en el Teatro de Tegueste.

¿Qué vamos a cantar esa noche?;… pues tal como sugiere el título que Julia imaginó para “con-cierto parentesco”… vamos a hacer una aproximación al hecho de que quienes cantan son padre e hija, pero desde el repertorio de cada cual. Quizá no sean las canciones más conocidas de cada uno de nosotros dos, pero sí las que nos permitan entretejer nuestros argumentos; a veces son distintas miradas ante un mismo hecho, a veces cantaremos juntos ciertas canciones emblemáticas… Cantaremos a dúo, por ejemplo, una canción que está directamente ligada a la presencia del canto en nuestra familia y la única de la que no somos autores. Es una ranchera llamada “tres piedras negras” que aprendimos a cantar de mi padre, desde muy niños, y que nunca dejamos de cantar en cualquier oportunidad en la que aparezca una guitarra en las manos de alguien. (Capítulo aparte merece ese primer Rogelio Botanz y el peso que tiene en la música de todos mis hermanos; (Javi el otro cantautor de la familia, Maribel, la profesora de guitarra y compositora y Fernando el director de coros de la tercera edad).

Hace unos pocos años descubrí algo que me asombró; yo pensaba que en todas las casas de mi barrio en la sobremesa de los domingos se cantaban canciones… pero una amiga de la infancia me lo aclaró… “esperábamos tras el almuerzo los domingos y los días de Navidad para ver cuándo empezaban a cantar en la casa de los Botanz, lo esperábamos con auténtica ilusión”!.

¡Bueno!… ese concierto será algo parecido a abrir la cocina de nuestra casa de par en par, para que puedan degustar a qué saben las canciones “en casa de los Botanz”. Les dejo ya con unos versos de un tema todavía inédito y que hace ya muchos años escribí y que profetizó los días que hoy disfrutamos…

“No nacen de la nada, llegan como yo
herencia de otras voces, de un canto anterior,
con vocación de mañana van
diciendo aquí estoy, así mi canción;
como las hijas que me dio el amor
con vida propia y a su paso van
diciendo: aquí estoy”

La Laguna 9 diciembre 2018 – Rogelio Botanz

Foto: Promocional.