La prestigiosa pianista participa en el 35 FIMC con un concierto en solitario este viernes 11, en el Teatro Guimerá, y el domingo 13 en el Pérez Galdós

Maria Joao Pires, una de las pianistas más relevantes del último siglo, regresa al Festival de Música de Canarias con un recital en solitario centrado en la figura de Chopin, con piezas también de Mozart y Beethoven. Será mañana viernes 11 de enero en el Teatro Guimerá, en Tenerife, y el domingo 13 en el Teatro Pérez Galdós, en Las Palmas de Gran Canaria, a las 20.00 horas, en sendos conciertos que cuentan con la colaboración de Auditel.

Pero antes, María Joao Pires, considerada como una de las grandes leyendas vivas del piano, ha querido estar con el alumnado de losConservatorios Profesional y Superior de Música, con los que compartió en la mañana de hoy una animada sesión sobre su experiencia musical, su técnica de trabajo, dando a los futuros músicos canarios valiosísimos consejos sobre cómo transmitir verdadero arte sobre el escenario. Esta charla ha sido posible gracias a la colaboración de laFundación DISA con el certamen canario.

Esta mujer de apariencia frágil se ha convertido en una de esas pocas artistas capaces de elevar la música clásica a las listas de superventas. Elegante, luchadora, dulce, inquieta y rebelde, feroz y delicada al tiempo, ha aprendido a ser feliz tras superar los 70 años, después de haber apartado de su lado ese sentimiento de ir siempre a contrapunto, de estar continuamente a contracorriente, que la ha mantenido atenazada en ocasiones y que le ha creado una aureola de mujer terrible.

No llega al metro sesenta de estatura, una condición física que la ha obligado a desarrollar una serie de técnicas muy propias y también un modo de ser y de estar que confirma, en buena medida, la afirmación que sostiene el maestro Daniel Barenboim: que el piano no se toca con las manos, sino con la cabeza.

Valga como ejemplo un ensayo con público en Viena, un llamado “lunch concert” informal. Con Ricardo Chailly a la batuta de la Concertgebouw de Amsterdam la orquesta ataca los primeros compases del “Concierto para piano en re menor” de Mozart. La gente aguarda con expectación, mientras la expresión facial de María Joao Pires va abarcando casi todos los espectros conocidos y hasta posibles. Había preparado el concierto que no era.

Fue entonces cuando, lejos de dejarse llevar por el vértigo, la solista apoyó la cabeza con un brazo sobre el piano, lanzó una mirada directa al director y le dijo: “Lo voy a intentar”. Y así fue; ejecutó la pieza sin partitura, le bastaron el corazón y la cabeza.

La conclusión es que no puede existir un concierto equivocado de Mozart en manos de María Joao Pires. La anécdota anterior, que data de 1998, hace ya veinte años, se ha convertido en un mito ya legendario de la historia de la música, que además cuenta con una evidencia fílmica: el documental “Atrrazione d’amnore” de Frank Scheffer.

Ahora bien, lo sorprendente no fue que tocara la pieza de arriba abajo sin consultar partitura alguna. Lo verdaderamente asombroso fue la manera de ejecutarla. A propósito, el maestro Ricardo Chailly reconoce en su libro “Il segreto é nelle pause” las virtudes de Pires en la interpretación de las obras de piano de Mozart, entre las que destaca su búsqueda del timbre ideal o la perfecta articulación unida a la fantasía, pero también señala su enorme capacidad para escuchar y conversar con la orquesta.

Programa

En el Festival Internacional de Música de Canarias deleitará al público con la Sonata para piano nº 12 de Mozart, la Sonata nº 8 en do menor (“Patética”), de Beethoven; y una selección de Nocturnos de Chopin. Después de muchos años recorriendo los escenarios de todo el mundo, Pires sigue sorprendiendo por su perfecto equilibrio, su excelente refinamiento tímbrico, una perfecta digitación, la sutileza con la que acaricia las teclas, la limpieza de los arpegios, todo un conjunto de cualidades que consiguen que la música fluya de la manera más natural posible.

Entre sus mejores interpretaciones figuran las “Sonatas” de Beethoven; el integral de los “Impromptus” de Schubert; los “Nocturnos” de Chopin; los tríos de Mozart y la “Fantasía” del genio austriaco; el “Concierto para piano op. 54” y el “Quinteto op. 44”, ambas piezas de Schumann. Con un repertorio centrado básicamente en Mozart, Beethoven, Schubert y Chopin, Pires ha realizado sus grabaciones con el sello Deutsche Gramophone desde 1989, cuando formó dúo estable con el violinista francés Agustín Dumay.

Implicada en proyectos corales dirigidos a niños desfavorecidos y otros para crear interacciones entre artistas de diferentes generaciones, Pires dice que procede de una generación que conoce “la parte sagrada del arte”. La intérprete luso-brasileña concibe la música como un medio “para mejorar el mundo” y no “como un patrimonio” exclusivo de quienes acuden a las salas de conciertos.