Ya tenemos sobre la mesa el que será nuevo disco del pianista y compositor David Berkman. Un interesante sexteto de vientos en donde se presenta una exquisita colección de canciones que no te puedes perder.

Desde su lanzamiento debut, Handmade, en 1996, el pianista David Berkman ha creado composiciones vibrantes y de múltiples tonos a partir de las posibilidades sonoras que ofrecen las formaciones de dos y tres trompas. Con los aclamados por la crítica Old and New Friends, Berkman agregó una nueva dimensión profunda a su enfoque orquestal: las voces singulares de los saxofonistas Dayna Stephens, Adam Kolker y Billy Drewes (que se doblan en EWI, clarinete bajo en clarinete). En su nuevo álbum, Six of One, Berkman presenta la última evolución de este sexteto estelar (junto con algunos invitados especiales), perfeccionado al compartir innumerables escenarios y experiencias poderosas en los últimos años.

Six of One, que saldrá el 5 de abril a través de Palmetto Records, está hecho de las personalidades musicales de sus participantes, lo que Berkman ha llegado a conocer íntimamente a partir de los cinco años de actuación conjunta y, en algunos casos, décadas de colaboración. Eso incluye no solo a los tres saxofonistas talentosos del sexteto, sino a la sección de ritmo de trabajo del conjunto, el bajista Chris Lightcap y el baterista Kenneth Salters. También está representado el saxofonista Tim Armacost, quien sustituyó a Stephens en ocasiones y en el proceso hizo su propia marca indeleble en la música, y al percusionista Rogerio Boccato, quien agrega su propio sabor rítmico inimitable a varias piezas.

«Hay muchas posibilidades orquestales con esos cuernos, que he estado refinando desde el último álbum», explica Berkman. A lo que añade de manera categórica, “este grupo se trata de tener acceso a esos colores así como a una amplia gama de enfoques. Nos hemos estado desarrollando como grupo mientras jugamos juntos».

La escritura de Berkman también se ha visto, inevitablemente, afectada por otro desarrollo importante en su vida: durante los últimos años, ha pasado una gran cantidad de tiempo viviendo en Tokio, donde su esposa disfruta de una exitosa carrera como actriz. La influencia emerge no de una manera fácilmente observable, o a través de cualquier tipo de fusión musical. En cambio, al escapar del ambiente siempre agitado de la ciudad de Nueva York por la atmósfera tan diferente de Japón, Berkman simplemente redescubrió y amplió una preferencia por la simplicidad y la individualidad que durante mucho tiempo ha sido una corriente oculta de su propio trabajo.

«Cuando vine por primera vez a Japón sentí un espíritu muy afín», recuerda. «Es una sociedad muy habitable, muy hospitalaria y educada. Siempre me ha atraído la idea de utilizar las imperfecciones en una obra de arte, y veo muchos aspectos de ese concepto de belleza y diseño reflejados en la cultura aquí. Algo como visitar un jardín zen japonés realmente me atrae, y mucho de eso es encontrar un lugar para el momento no deseado. «De muchas maneras eso se ha filtrado en mi enfoque compositivo, que está en directa oposición a la filosofía de tratar de hacer la música lo más perfecta y perfecta posible».

El pianista y compositor David Berkman explora los ricos colores orquestales con su exquisito sexteto de vientos, más unos interesantes invitados en su nuevo disco que se llama Six of one.