Huelga dejar escrito que cuando uno entra a una sala de cine para disfrutar de una película de las características de Capitana Marvel, deja parte de su cerebro en las taquillas, cerca de la entrada. Es una cuestión de justicia, nunca estas películas de grandes factorías de Hollywood han sido una sobrada de guion y sí de unos de unos efectos especiales de imaginación espectacular, desbordante. No se espera, de este modo, una intriga ni unos personajes elaborados que tengan su peso. Cuestión esta curiosa, quien sabe de comics suele presumir de la consistencia especial de ciertos personajes. Sabido este punto, evidentemente, hay algunas excepciones que confirman la regla.

Dicho lo cual y con todas estas reservas en el contendor, lo de Capitana Marvel ha sido de traca. Con un guion más que dudoso, con un ritmo desacertado y errático la nueva heroína sólo nos regala 2 horas de hastío cinematográfico. No hay butaca lo suficientemente reconfortante para hacer llevadero este camino hecho a tirones, a improvisación pura y dura y sobre todo más previsto y consabido que el cuento de “Pulgarcito”.

Esta sucesión de fotogramas ni engancha ni se espera que enganche. Con una dirección formalmente buena y con unos actores bregados en mil batallas sólo se podía esperar más. Y hay que decir que la cinta aburre, que supone un hastío tan repulsivo que no tiene ni enjundia el consabido despliegue de efectos visuales en donde han tenido que gastar el desproporcionado presupuesto del que hacen gala.

Un gato que es el gag cómico, fábrica de Deus Ex Machina sin parangón, un actor como Samuel L. Jackson que se ve relegado a un convidado de piedra como alivio medio cómico de la omnipresente protagonista, Jude Law del que se recuerdan laurales más verdes en su corona y sobre todo un arco de personaje protagonista que está más que cantado. Ese es todo el escueto motín que nos llevamos de esta cinta.

Mención particular merece el tan cacareado feminismo de la película. Más allá de tres frases puestas en “postín”, la nueva capitana interestelar ofrece únicamente un cimiento de los valores tradicionales. Ya nos sonaba raro, ¿Disney como adalid del cambio? Vaya, que a esta señora se le ofrece de todo menos una oportunidad para disfrutar de su valía, más allá de superpoderes arquetípicos y teniendo en cuenta –bueno fuese en pleno siglo XXI – que es una profesional piloto de las Fuerzas de la aviación norteamericana.

Con un comienzo de cinta que se hace cuesta arriba, con un inicio de cimentación del personaje que se podía haber definido en 3 secuencias o solo en uno si se hubiese tratado de La Ventana Indiscreta y con unos actores que solo hacían de comparsa de la protagonista no se podía esperar sino un poco más de acción que “echarse a la boca”. Ni por esas, el cambio de rol de “los malos de la película” están fotografiados a cámara lenta.

Lo dicho, mal camino para la factoría Marvel.

Foto: Promocional.