Raynald Colom tiene nuevo disco, se llama The Barcelona Session y nos lo presentan de la siguiente manera:

Nunca fue sencillo dar un salto legendario. Tampoco lo fue eternizar una ciudad, musicalizar sus tempos, diluir sus intrínsecos sonidos en nuevos silencios y gritos. Nada fue un salto fácil y menos cuando se trata de hacerlo con una ciudad tan re/de/fi/ni/da como Barcelona.

El nuevo trabajo discográfico de Raynald Colom, The Barcelona Session, juega precisamente a eso: a considerar todas las posibilidades que regala el salto: vivir, sentir las calles mediterráneas con sus líneas y sus círculos: beber la abstracción y luego terrenalizarla. Se camina por la indagación honesta de la emoción, del amor, del conocimiento en este proyecto. Hay pasos por una ciudad cuyas luces y sombras andan en metamorfosis continua. Y es que en palabras del mismo Colom, “la selección de temas viene a ser un viaje sonoro por “mi Barcelona”.

Entonces (le) llega el alba a la ciudad. A los ojos que la sienten y a los oídos que la ven, también. Viene luego la piel que intuye colores y el despertar de Orange & Blue. Es el primer tema del disco por el que se camina con sigilo y a la vez con toda la certeza del que ve lo que ve, del que siente la mañana con todo y con nada. Se abre el día, la gente pulula y el álbum en brechas.

Un tema original éste primero como también el segundo, Miró, homenaje a uno de los grandes artistas del siglo XX cuya libertad artística se parafrasea en el subtexto de esta pieza (siempre en deconstrucción y en construcción). Y los colores y las texturas crecen en todo el disco porque Raynald Colom dialoga con artistas de talla internacional a los que respeta desde siempre y con los que crea lo que crea en The Barcelona Session.

Nombres como el de Joe Sanders (contrabajo) y Gregory Hutchinson (batería), Danny Grissett al Fender Rhodes y el joven músico Lluc Casares (saxo) lanzan dardos policromados a esta diana musical. Obviamente junto a estos nombres se oyen otras voces muy eternas y muy escuchadas por Colom. Temas de Terence Blanchard ( Lil’ Fwady) o de Wayne Shorter (Powder Keg) “son temas que escuchaba constantemente de adolescente” añade el trompetista y “My own” de Darius Milhaud y Sketche Set 7 de Ed Bland “son de una riqueza increíble que forman parte de mi paisaje sonoro por lo que a mi estudio de composición se refiere”.

Hay paradas, miradas hacia el cielo, hay arrimares a esquinas con sabor clásico que grafittean lo nuevo. Se alza un vuelo, hay puentes (Interludi 1), nos vamos por las calles otra vez en nuestros propios susurros (My own) y corremos entre saltos y horizontalidades y esquizofrenias de la propia ciudad (Powder Keg 24). Y luego viene la calma, como todo movimiento requiere.

Una calma que pausa lo incontrolable del movimiento de una ciudad, una calma que reaviva el final de otro principio: The Peacocks (Jimmy Rowles) una de las baladas favoritas de Raynald Colom que cierra el disco y que como añade, “grabamos a dúo con Danny al final de la sesión, un guiño a mi primer álbum My fifty-one minutes que también cierra con balada y Rhodes”.

Podría luego dibujarse la noche sin ser vista, sólo con oírla. The Barcelona Session pendula entre el inicio y el final que nunca existieron realmente. Y en este mapa sonoro y sentimental se eterniza esta ciudad de constantes movimiento.

Texto: Ingrid Garasa

Foto: Andreu Ribas