Música + infinita insularidad = proceso creativo. Hace unos días, mientras hablaba con el conductor de “Canción a quemarropa”, Héctor Martín González, salió a colación la figura del productor musical y quedamos en que le haría llegar un texto breve para que se publicara en su archiconocido blog “Canción a quemarropa”. No hay que perder de vista, que la siguiente reflexión se hace desde una isla. Esta isla podría estar realmente en cualquier parte del mundo. Aparentemente, las circunstancias de vivir en cualquier isla pueden estar determinadas en un típico esquema o en unos estereotipos. Sin embargo, creo que no es así y estoy convencido de que la insularidad es infinita.

El productor musical suele pasar desapercibido ya que en la mayoría de los casos aparece en los créditos finales, a pesar de su importancia. Al margen de esta consideración, ¿cuál podría ser la máxima de un buen productor musical? La respuesta a esta pregunta no es sencilla y tal vez la máxima sería en que nunca repitas un mismo sonido. Pero realmente, ¿se puede producir música sin repetir un mismo sonido? Desde luego que sí, al menos desde el plano de las ideas. Y es que combinar una o varias ideas no tiene límites y al mismo tiempo supone un alivio para el proceso creativo. Sin duda alguna, este alivio no tiene contraindicaciones. Otra cosa será el resultado de ese proceso creativo que se plasmará en un álbum o en una canción.

En cualquier caso, considerar que el proceso creativo no está limitado es un buen punto de partida. Curiosamente, tras la irrupción de la música popular en los años ´60 del siglo XX y sus grandes éxitos, por aquel entonces te podrías preguntar si de alguna manera seguirían saliendo buenas canciones. Entonces, apareció en la siguiente década de los setenta la técnica del muestreo musical que en inglés se conoce como “sampling”. En el “sampling”, subyace la idea de que cualquier sonido puede convertirse en un instrumento musical. E, incluso, con el “sampling” se podría ir más allá del lugar que por excelencia reúne a todos los instrumentos musicales: la orquesta sinfónica. Está claro que el proceso creativo siempre es infinito.

Jaime Díaz Fraga es abogado en ejercicio desde el año 2004. Tiene su despacho en la Calle H. Rguez. González, número 4, (Tomé Cano) Santa Cruz de Tenerife.