En las Fiestas del Cristo de la La Laguna, recala el espectáculo de boleros cubano Alma Bohemia, espectáculo elaborado por Jamila Purofilin y Rey Montesinos. La cita tendrá lugar el próximo día 5 de Septiembre a las 20:30 horas, en la Sala de cámara del Teatro Leal.

Cada habanero, allí donde se encuentra, celebra en este 2019 el 500 aniversario de la capital de todos los cubanos. Jamila Purofilin, natural del barrio La Víbora, se ha marchado hasta la isla previo a los festejos, para preparar un concierto que es un tributo al bolero, género que cultiva desde hace veinte años cuando comenzó en la Sala El Montacargas de Madrid.

“El filin, estilo que tomó al bolero como su base, es habanero. Nació en el Callejón de Hammel por la década dorada de la música cubana, los años ’40. Es como el tango para los porteños de Buenos Aires y Montevideo. Es el lenguaje que todos utilizan cuando quieren enamorar a alguien, sentados al muro del malecón. Todos y todas saben que un bolero con filin, no falla. Explica sonriendo la cantante”.

La peña del bolero de la UNEAC (Unión nacional de escritores y artistas de Cuba).

Muy cerca de allí, casi por casualidad, Jamila Purofilin tropezó con Rey Montesinos en la Peña del bolero de la UNEAC, un sábado en la noche. Era Octubre del año pasado (2018), invierno, pero nadie se enteraba porque las temperaturas rondaban los 30 grados. Allí, junto a una amiga argentina, pudo disfrutar de la buena salud del género en las manos de un maestro que cuando ella era niña, fue célebre por sus composiciones (La sintonía de Radio Enciclopedia, o la balada, La primera carta, por citar algunos). Además, por ser el director de la Orquesta de la radio y tv cubana, más un afamado programa televisivo titulado “Todo el mundo canta”.

Después de una breve charla, terminaron acompañados por la esposa de Montesinos y la amiga porteña, conversando tras la barra del “Restaurante bar El emperador”, mítico local de copas y música en directo, situado en los bajos del majestuoso edificio Focsa.

Después de que Rey, -como sus amigos le dicen a Montesinos, deleitó a la peña con unos instrumentales, sin avisarle presentó a Jamila Purofilin como venida desde España, donde canta boleros habitualmente.

Ella cantaba boleros. Tres tristes tigres de Cabrera Infante.

“Fue mi primera vez en La Habana. Aquello estaba repleto de un público variopinto, pero sobre todo joven. Era muy de los años ’50, un auténtico garito con alfombras rojas y cortinas pesadas, grandes luminarias y espejos húmedos. Aunque había mucho ruido la gente al escucharme cantar bajó la voz e hizo silencio. Me pareció estar sumergida por un momento dentro de ‘Tres tristes tigres’, la novela tan conocida de Guillermo Cabrera Infante”.

“Montesinos es especialista en “seguir”, -como se dice en el argot, a los cantantes. Posee oído absoluto, y un entrenamiento tal que solo necesita escuchar las primeras notas, para acompañar con certeza. Además, se sabe de memoria todos los boleros del mundo, -añade Jamila.

“Entonces comencé con “Si me comprendieras”, un bolero de José Antonio Méndez que para mí resulta evocativo de mis años mozos. Mientras escuchaba las armonías preciosas que iba poniendo Rey, fue como entrar en una película, un sueño del que desperté con los aplausos del público.

“Después vino un pedido de bis, que hice con “Dos Gardenias” de Isolina Carrillo. Se trata de un bolero que lo he ido haciendo mío. De nuevo, aplausos que reconocí auténticos, porque sé cómo se aplaude en Cuba cuando al público le gusta. Nunca en mi vida había cantado tan cómoda, con total seguridad para expresar mis sentimientos. Entonces entendí el prestigio de Rey Montesinos como acompañante y director de orquesta. Es un genio lleno de filin”.

“Montesinos en un genio lleno de filin”. https://youtu.be/-ptcLXYobR8

Cada vez que Rey sorbía su wisky ( bebida preferida por el maestro), contaba una anécdota nueva relacionada con los ídolos de Jamila. Él trabajó con Elena Burke siendo muy jovencito, de quien dijo ser la mejor cantante que haya acompañado nunca, y luego cuando habló de sus amigos ahí estaban José Antonio Méndez (Novia mía), César Portillo de la luz (Contigo en la distancia), y por supuesto Isolina Carrillo (Dos gardenias), sin olvidar a uno común, el musicólogo y poeta Helio Orovio, de quien estuvo muy cerca hasta sus últimos días. Orovio es el autor del “Diccionario de la música cubana”, y “300 boleros de oro”, entre otros notables textos de divulgación musical.

Durante esa misma madrugada comenzaron a soñar un reencuentro que prepararían para el 2019. Rey Montesinos tenía saudade, pues de Canarias proviene su apellido paterno. En 1993 dirigió la música del espectáculo “Antología del bolero”, del que existe un disco en Spotify. Dirigió a una veintena de músicos cubanos que recorrió toda España y pusieron de moda de nuevo al género, según el propio director del espectáculo, otro maestro pero en este caso español, Ángel Fernández Montesinos.

Un verano en Tenerife.

“Así que nos volvimos a encontrar en La Habana durante cinco meses, en espacios donde el maestro cuenta con un público fiel y muy selecto. Otra cosa que me encantó fue disfrutar de nuevos cantantes de grandísimo nivel, interpretando como solo los cubanos de la isla, lo pueden hacer”.

Así sucedió en la peña del bolero de la UNEAC de los sábados, donde los afamados actores Alden Nigth y Natacha Díaz, son presentadores. La peña de Leo Montesinos (hija del maestro), en la Casa de cultura de Plaza, una excelente cantante que también cultiva el filin; y la peña “Trova sin traba”, de Andrés Pedroso, ex director del célebre grupo “Manguaré”, también en la UNEAC. Todos lugares donde Jamila Purofilin fue aplaudida enormemente, según propias palabras de Montesinos.

Así que llegando al final de esta aventura musical veraniega, Jamila tendrá la oportunidad, -ya que visita por primera vez las Islas canarias, de cantar un tema que compuso con el cantautor tinerfeño Alberto Cañete, titulado “Cubanarias”, el cual aborda los consabidos vínculos entre los dos pueblos hermanos. Además de homenajeará a la autora de “Un verano en Tenerife”, la poeta cubana Dulce María Loynaz, Premio Cervantes 1992.