No es nada original el batido que nos propone James Gray con Ad Astra: viaje hacia las estrellas pero lo que está claro es que es muy efectivo y también suculento. Con la hegemonía de un pletórico Brad Pitt, Gray afronta un cóctel excepcional con bastantes ingredientes conocidos: una pizca de la kubrickiana Odisea 2001 en el espacio, otro tanto de Solaris de Tarkovsky y si acaso desde el concepto otro sector de Apocalypse Now. Ese es el truco.

Se nos parece a Odisea 2001 por el concepto de la misión que emprende el cosmonauta, a Solaris por la supuesta influencia de un planeta de indómito contenido en los protagonistas y a Apocalypse Now porque hay un “mando” fuera del control de las fuerzas armadas terráqueas. Incluso Solaris también tiene que ver con el ritmo de la película que, no es que sea tan lenta como en la cinta soviética del año 71, pero que desde luego es pausada.

Dados estos mencionados parámetros, el film te agarra en una búsqueda y va incluyendo algunos sucesos que añaden aventura al viaje. Algún asalto pirata, algún percance de fugaces coprotagonistas, por mentar algún condimento.

En el apartado de actores, Brad Pitt ve reverdecer sus laureles. Ya nos gustó bastante en su anterior incursión en el reciente film de Quentin Tarantino y en este caso sigue apostando por una vejez con dignidad. Pitt demuestra que es más que una cara, más que un actor atado a una tipología concreta.

Por su parte, el resto de reparto supone el movimiento de ciertas fichas tal y como lo desea el director. No son papeles extensos y lucen los veteranos Tommy Lee Jones y Donald Sutherland, así como Ruth Negga y Liv Tyler. De esa manera, no se amontonan en el metraje y van entrando y saliendo al servicio de la trama.

De los aspectos más destacables de la película es el trabajo del director de fotografía, Hoyte van Hoytema. El suizo lleva mucho tiempo firmando estupendos trabajos como los de Her de Spike Jonze, Interstellar y Dunkerke con Christopher Nolan y con esta nueva labor vuelve a sus excelentes fueros. Más allá del trabajo un poco más oscuro dentro de la trama del agente 007 en Spectre. Se nota la especialidad dentro de todo el metraje y su toque mágico en algunas escenas que merecen ser encuadradas. Incluso, nos recordó en algunos momentos a la opresión visual que se propone en el trabajo en First Man del director Damien Chazelle.

De todos modos, nunca llueve a gusto de todos y a nuestro juicio el guion no es del todo positivo. En su final, por ejemplo, traiciona un tanto el espíritu general al final del film y hubiera podido ser un poco más racional.  Hay un momento de «vuelta a casa» que pudo haber tenido mayor efecto en el espectador contado de otro modo. Incluso hay episodios un tanto insulsos que lastran la posibilidad que tenía la película.

En definitiva, ese es el entorno en donde se mueve la cinta. Es una excelente obra, hija del nuevo Hollywood y con trazos reconocibles y gordos de cineastas como Kubrick, Tarkovsky e incluso más modernos, como Nolan o Denis Villeneuve.

La ciencia ficción que suele tener ese apelativo, a veces inflado, de “línea dura”, más allá del cine de comics, de superhéroes, tiene una nueva película para ir al cine a pasar un buen rato: Ad Astra: viaje a las estrellas. Aprovechable como mínimo pero con un guion un tanto mejorable.

Foto: Promocional.