La Plaza del Adelantado, la Catedral, el antiguo convento de San Agustín y la sede de la Casa Lercaro del citado museo conforman las cuatro paradas de un recorrido que dura casi dos horas y en donde la muerte tendrá un papel protagónico.

El Museo de Historia y Antropología de Tenerife puso en marcha el pasado mes de julio esta nueva actividad, que lleva por título «Morimundo. La muerte y la ciudad», bajo el formato de una ruta guiada que empieza y termina en el museo y que recorre parte de la ciudad.

Este domingo (24 de noviembre), a las 12:00 h, el museo ofrece nuevamente este intinerario que invita a la reflexión, al tiempo que muestra una realidad cada vez más velada: la presencia de la muerte en nuestro contexto urbano y su importancia como elemento determinante para conformar la sociedad en la que se manifiesta.

Durante la visita, se hablará sobre el funcionamiento de la Inquisición en las islas, sobre las muertes no anónimas de algunos personajes fallecidos relevantes, sobre los lugares de entierro en la ciudad, sobre tradiciones como la del Día de difuntos y sobre cómo vemos y vivimos la muerte, antes y ahora. La presencia de la fantasma Catalina, habitante eterno de la sede de la Casa Lercaro del museo, ¡no está garantizada!

La entrada cuesta nueve euros y se puede adquirir en la recepción del museo (922-825949/43).

Morimundo. La muerte y la ciudad

Muchos son los emplazamientos y las expresiones relacionadas con la muerte urbana; ella ha definido el pasado de nuestra ciudad, se nos revela día tras día como un hecho del presente y, a su vez, se perfila como el acontecimiento inevitable que pondrá punto y final a nuestra existencia terrenal en un futuro incierto.

En este sentido, la historia de San Cristóbal de La Laguna ha ido conformando lugares específicos para dar sepultura u honrar a los ausentes. Así, junto a sepulcros, fosas comunes, cementerios, criptas y catafalcos, los mausoleos y cenotafios, entre otros, fueron concretando los denominados «espacios de la muerte».

Además, el culto a las almas del Purgatorio tuvo su materialización plástica en los denominados Cuadros de Ánimas, los cuales se localizan en la mayor parte de los templos de la ciudad. Junto a estos, los retratos a óleo de difuntos inmortalizan al representado en un singular ardid especulativo; mientras que las fotografías post-mortem decimonónicas, evocan el apego por el ausente.

Para concluir, a este elenco habría que sumar aquella muerte que otorga la incorruptibilidad como premio por haber poseído una vida edificante: La muerte sacra o en olor de santidad. Una singular fenomenología que también encuentra su razón de ser en nuestra ciudad.