La cantante Noa colgó el cartel de no hay billetes en la Sala Sinfónica del Auditorio de Tenerife el pasado sábado 19 de enero. Lo hizo con el reclamo de un nuevo disco bajo el brazo y también con una carrera en donde ha conseguido una gran cantidad de reconocimientos y éxitos. Pasaban 10 minutos de las 9 de la noche cuando Noa y tres músicos se aproximaban al gran escenario del lugar anteriormente mentado.

Con una discreta presentación Noa derramó el tarro de las esencias sobre el público, logrando un embelesamiento casi inmediato. De hecho, con su increíble capacidad de canto el público cayó en su extraordinario hechizo casi sobre la marcha. Un batería, un bajo, un set de percusión que tocaba la propia cantante y una guitarra acústica era el perfecto acompañamiento para la israelí que venía precedida de una merecida fama. Desde los ritmos pop rock a algunos que se podrían calificar como más tribales o de raíz. Era precisamente con esa fusión cuando más disfrutábamos de su hacer.

Como muestra un botón: nos pareció genial la interpretación de la canción de “You, tu”, escrita con el flaco jienense, Joaquín Sabina. Noa, con un distinguido sombrero bombín, hacía de las suyas con su teatralidad y su soberbia voz. Aprovechó este momento para agradecer a Joaquín por su gestación de la letra. Dentro del concierto también tuvo tiempo para incluir a Tenerife en algunos chistes que caía como agua de mayo en la nutrida concurrencia. Hizo referencia, por ejemplo, a la forma galáctica del edificio de Santiago Calatrava, como si estuviésemos en la película Star Wars.

No obstante lo dicho con respecto al repertorio, Noa venía con nuevo disco y no nos íbamos a librar del acercamiento a ese último trabajo. Noa iba leyendo en un perfecto castellano unas cartas dirigidas a Bach e iba cantando sus canciones con letras modernas y con la música de Bach rematada por la guitarra acústica. De hecho, el resto de músicos salió del escenario para dejar a la pareja fluctuar sobre estas “variaciones modernas” de los temas de Johann Sebastian Bach.

Fue ahí cuando encontramos la joya del concierto. Canciones de Bach con unas letras que disertaban de cuestiones muy actuales, como por ejemplo el choque intergeneracional relacionado con las redes sociales y en concreto con Instagram y una hija suya.

No nos sorprende que algunas personalidades de la música hayan apoyado a la cantante. Nos referimos de algunos nombres de calado en el mundo de la música como el mismo Quincy Jones o el guitarrista de jazz Pat Metheny. También aprovechó la velada para saludar de manera muy especial a su guitarrista y background voice, Gil Dor con el que estaba celebrando los 30 años en los escenarios juntos.

Otros de los perfiles que no queremos dejar de destacar de la noche pasada en Tenerife fue la capacidad tan impresionante que tiene Noa para tocar la percusión. Esperábamos encontrar a una gran cantante y lo confirmamos, pero la verdadera sorpresa fue con su hacer al set compuesto por dos tumbadoras/congas y dos darbukas.

El broche final fue de traca: un bis con la canción de Serrat, Es caprichoso el azar y el tema central de La vida es bella que sirvió para catapultar a la fama la carrera de la israelí en los años 90 de la centuria pasada. Refiriéndonos a esa canción, Beautiful that way, resultó curioso como Noa invitó a su hija pequeña, con 10 años, y como cantó con su madre. Nos pareció un detalle interesante y así se dio un verdadero golpe maestro familiar al concierto. También, una versión del Ave María dejaba negro sobre blanco, una vez más, la capacidad de la cantante.

Genial velada, en definitiva, que nos hizo volar con un total de dos horas extraordinarias que dejó en pie a toda la sala aplaudiendo como si no hubiese un mañana.

Foto: Promocional.