No hemos salido del todo satisfechos del cine después de ver Jojo Rabbit. Esperábamos mucho de Taika Waititi, director que venía santificado del último episodio de The Mandalorian y Thor Ragnarock –ésta no tan bien tratada por la crítica-, y sin embargo, aunque técnicamente está correcta, no es una película que haya tocado la fibra como se supone.

Desde un concepto de arranque interesante, Jojo Rabbit es una película que se queda en el anecdotario y no creo que aporte la originalidad e irreverencia que se supone que aporta. Además de la ridiculización al personaje, la película encalla excesivamente entre los personajes. Primero, con respecto a la madre y a su hijo y por otro, encima, por una tercera invitada a la fiesta cuyo rol no vamos a revelar.

Cada vez que aparece este personaje los planteamientos se hacen siempre iguales y además el final entre ambos está perfectamente cantado. Hay algún giro y alguna subtrama que no está mal del todo pero tampoco es que sea una película tan compleja como aparenta. Para colmo se esfuerza para ser graciosa todo el tiempo y tampoco es que lo consiga. Los “chistes” son muy reiterativos. Por otra parte, la tierna infancia es algo que probablemente se explote sin mucho sentido, restando seriedad a la historia.

El personaje de Hitler es un pretexto reiterativo, una vez más, que durante algún tiempo sobra incluso como caricatura. Para que un personaje de este calado tuviera anclaje necesitaba un guion mucho más sólido. En algún momento se limita a ser un alterego del mismo niño y juega excesivamente a ese juego, hasta el punto que llega a ser previsible.

Para colmo, nos ha parecido algo difícil la comparación generalizada que se ha hecho sobre La Vida es Bella. La película de Roberto Benigni está considerado un clásico de la comedia bélica y he de decir que yo no veo sentido en esta comparación por ningún lado. Es que La Vida es Bella –exceptuando las evidentes concomitancias con respecto al uso de la Segunda Guerra Mundial- aportaba otra cosa. Un humor adulto con un niño como excusa o como testigo, para ser más concreto, incluso con una familia como vínculo. Esto, definitivamente, no es lo que ocurre en Jojo Rabbit.

No obstante, no todo iba a ser malo. Hay un momento vital del filme –no se alarme no lo vamos a relevar- que mete a una película inocente de golpe en la cruel realidad de la guerra y el encaje de un niño de la triste situación. Ese giro es algo previsible pero hay que considerarlo como interesante. El personaje de Rockwell hace levantar incluso ese momento, intentando poner por delante la protección infantil a la voluntad del Estado nazi y de la venganza de los soldados americanos.

Por la parte actoral destaca Sam Rockwell y desde luego, siempre bajo nuestro punto de vista, tampoco es que Scarlett Johansson esté en su mejor papel. Si bien nos encantó su trabajo en Historia de un Matrimonio creemos que en esta ocasión nos da la palada de cal que no necesitábamos. En algún momento está sobreactuada.

La película tampoco es del todo arriesgada desde el punto de vista de la dirección aunque hay que reconocer que el trabajo de producción y la recreación del periodo histórico sí que es adecuado.

En conclusión, nos parece que Jojo Rabbit es una buena idea de inicio pero que sin embargo tendría que haber necesitado una conexión diferente y probablemente mayor trabajo de guion.

Foto: Promocional.