Fuimos con un importante recelo a ver Judy, la película que nos relata algunos aspectos biográficos de la actriz y cantante Judy Garland. Nos habían llegado rumores – a pesar de que huimos de ellos como de la peste- de una película de calidad media con una estrella indiscutible, su estrella principal Renée Zellweger. Muchos nos habían dicho que no era más que un biopic sin mayor valor salvo por su actriz protagonista.

Vaya por delante que Renée Zellweger no hace habitualmente un cine que nos interese particularmente. Todos estos condimentos podrían haber generado una tormenta perfecta que nos hubiese separado del film.

Pues resultó todo lo contrario, de manera musical Judy nos hace imbuirnos en los últimos días de existencia de un juguete roto. De esos juguetes con los que los caprichosos productores de Hollywood juegan un rato y que envenenan con promesas, con gestos en algunos casos deshonestos y algunas drogas. De resto, el relato se sigue con prístina claridad y se puede decir que es una película correcta desde el punto de vista formal. Su director es Rupert Goold.

En el expediente Renée Zellweger la actriz se echa a la espalda la película y acaba siendo uno de los descubrimientos agradables. Su figuración y vestuario se puede tachar como perfecta y nos hace transmitir la sensación de ambigüedad y la manía alcohólica del mito que retrata. Los amoríos, los entresijos familiares con los hijos y el histórico alzamiento de Judy Garland al estrellato gracias a El Mago de Oz (Victor Fleming, 1939) son algunos de los aderezos de la propuesta. Nada más, tampoco hay gran pretenciosidad en la obra. Quizás echamos un poco de menos la presencia de una joven Liza Minelli que era la hija mayor de la actriz y cantante mítica.

Los momentos de Garland en Londres, como tabla de salvación de la actriz y cantante, fueron bastante destacables y la manera de grabar las actuaciones en directo son bastante sobresalientes, a nuestro juicio. Musicalmente, se hace un repaso excelente por la carrera musical de Garland y se repasan algunos estándares de jazz adecuadamente.

Ahí está Garland, una gran cantante con un problema de alcohol y de drogas importante. Hasta ahí. No le pidan más al film pero si es esto lo que buscan lo encontrarán al gusto que necesiten.

Además queremos añadir –fiel a nuestra costumbre sin arruinar la trama- que el final de la película es bastante poco escabroso. No se cae en la tentación de contar como la estrella se funde en uno con la muerte y más en trágicas circunstancias. Es una cuestión bastante importante y de resaltar. Sin embargo, la cinta no huye a la hora de hablar de manera clara sobre la adicción del mito.

¿Merece Renée Zellweger el Oscars?

Llega ya la ceremonia de los Oscars que se va a celebrar el próximo día 9 de febrero en el Dolby Theatre de Hollywood, Los Ángeles, California y Renée Zellweger está nominada por este papel relacionado con Judy Garland para acceder a la dorada estatua. Sin embargo son varias sus competidoras y consideramos que por ejemplo el papel de Scarlett Johansson en la película Historias de un matrimonio de Noah Baumbach merece más el premio.

Sin embargo, y conociendo un poco la trayectoria de la Academia, consideramos que la estatua a mejor actriz protagonista pertenece a Zellweger ¿Cómo se puede dar la siguiente paradoja? Estos premios suelen darse a personas que homenajean a otros como es el caso de Zellweger con Judy Garland. Ese es nuestro vaticinio, mal nos pese.

En conclusión, buena película, entretenida y una buena forma de rendir homenaje a la gran Judy Garland que con su desenfrenada forma de vida un día envenenó sus encantos a la temprana edad de 47 años.

Foto: Promocional.