En estos tiempos de reclusión y encierro se encuentra uno oportunidades como El Hoyo en ventanas como las de Netflix. El hoyo es una película de metraje pequeño, sólo 94 minutos, dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia y con producción íntegramente española.

Con un celofán técnico exquisito y con unas formas formidables se nos presenta esta distopía y el punto de partida es bastante claro: en el futuro hay cárceles verticales que distan en tener un funcionamiento democrático y racional. Hasta ahí, compramos la excitante idea. Además desde el punto de vista actoral, hay mucho actor interesante con trabajos muy interesantes. En concreto, Iván Massagué Horta se pone la película a la espalda y resiste de manera impresionante todos los embates. Su papel supone la mayoría de la tensión de la película.

Zorión Eguileor, Antonia San Juan, Emilio Buale y Alexandra Masangkay tienen cada uno un papel en el reparto menos protagonista y sirven de perfecto complemento en determinados puntos de la trama. En el caso de San Juan, por ejemplo, la encontramos en dos “estilos” diferentes. En uno de ellos parece una actriz femenina sacada de Blade Runner como funcionaria de prisiones está especialmente bien y después, como presa, sencillamente cumple.

Desde el punto de vista estilístico la película gana bastantes enteros. Nos gusta el trabajo visual que abusa de la gama de grises y colores fríos, como no podía ser de otra manera en esta novela de piedra, cemento y metal.

Muchos comparan este film con otro que es una obra de culto: Cube. Es normal pensar en la cinta de 1997, tanto por el gusto por la geometría y también por el desarrollo de los personajes. Sin embargo, El Hoyo tiene su propio camino. El hoyo nos presenta el terror de los propios seres humanos contra los seres humanos en situaciones límites y en periodos de confinamiento.

Sin embargo, no nos engañemos no es oro todo lo que reluce. En algunos casos la violencia está algo forzada y la confrontación entre personajes está al caer desde el comienzo de la película. Es normal que en cada película haya un plantel de héroes y de antagonistas y hasta cierto punto los roles están bastante “cantados”. Sin embargo, esto sólo convierte a El Hoyo en una película notable en vez de excelente.

En conclusión, El Hoyo es un excelente entretenimiento para estos momentos de confinamiento y de azaroso encierro. Perfectamente recomendable, con buenas actuaciones y con una trama que aunque no es del todo estable si cuenta con condimentos plenamente interesantes.

Foto: Promocional.