Interesante película que propone la plataforma de pago Netflix con la producción de MACRO, Tigertail. Dirigida por Alan Yang, del que se conoce la serie Master of None que no fue publicada por diversos escándalos de acoso sexual de su protagonista Aziz Ansari y protagonizada por Christine Ko, Fiona Fu y Tzi Ma, entre otros , es un salto de fe del romanticismo a la cruda realidad de la inmigración.

Tigertail narra la historia de la emigración desde Taiwan a Estados Unidos. En busca de un futuro mejor, estas personas se veían forzadas hasta a casarse para poder tener un billete que le asentara en los años 70 en la América de las oportunidades. Como mucha otra gente, nuestro protagonista viajó y se asentó en el negocio de la alimentación, empezando por los puestos más primarios y asentándose como gerente con el paso de los años.

Tigertail supone una vista al espejo retrovisor de toda una vida. Al llegar a los 70 este hombre que ya está con una familia consolidada y como miembro de la clase media hace balance y vamos reconociendo algunas fases de su vida. Desde la opresión China al Taiwan, hasta elementos más íntimos como sus amores reales.  Yang, que así se llama el protagonista, viaja a los States por un futuro mejor y lo hace traicionando a la que es realmente su amada, opta por casarse con la hija de una persona más pudiente que le abre la puerta del nuevo mundo en forma de viaje a lo desconocido.

Sin embargo no todo es oro en esta nueva edición de Netflix, nos parece que para un metraje de 90 minutos tiene un ritmo un poco errático ya que el film empieza bastante lento y va teniendo demasiada prisa para cerrar cualquier tipo de trama en la segunda parte de la película. El cierre de éstas es bastante abrupto. Como encuentra a su amada en los años 70 (que no su esposa) y como cierra el capítulo con su esposa, el divorcio no es una degeneración sino que es contado en una sola escena son detalles que lastran en nota un film interesante.

La trama que sí tiene peso en esta segunda parte de la película es la relación con su hija que tiene un problema amoroso que se presume ya que casi no se entra en él. Ese es el punto fuerte del guion que te transporta a los problemas reales de esa persona y también del final, un viaje que descubre el verdadero sentido del título –que puede parecer algo enigmático para el espectador-.

Desde el punto de vista actoral, bueno es reconocerlo, la película sí está bien cubierta. Sobre todo cuando el film descansa en un actor veterano y baqueteado como es el caso de Tzi Mai (Rush Hour, La Llegada y próximamente en el live action de Disney, Mulan).

En definitivas cuentas, Tigertail o cola de tigre es una película entretenida que te puede servir para pasar un rato amigable, por ejemplo un domingo por la tarde. Sin embargo, su visionado no va a subir el precio del pan ni va a ser una revolución visual como si ha supuesto dentro del último cine asiático la ganadora en los últimos Oscar de Hollywood, Parásitos. La película no es apta para público amante de un ritmo endiablado.

Foto: Promocional.