Ubicado en Telde (Gran Canaria), el yacimiento de Lomo los Melones está revelándose como un espacio que aporta nueva y destacada información de la vida de la antigua población aborigen

Se ha podido documentar por primera vez la presencia de un gato dentro del contexto crono cultural de la antigua población canaria

El proyecto de investigación del yacimiento Lomo los Melones, en Telde, Gran Canaria, promovido por la Dirección General de Patrimonio Cultural, tendrá continuidad con una nueva campaña de excavación y estudio, dada la relevancia de este espacio habitacional canario. La investigación, que dirige el arqueólogo Abel Galindo, en las campañas de 2018 y 2019, ha documentado importantes descubrimientos sobre las herramientas, nueva fauna y forma de vida cotidiana de quienes moraban en este singular poblado aborigen costero.

Tal y como se ha constatado, este yacimiento arqueológico está revelándose como un espacio que aporta nueva y destacada información de la forma de vida de la antigua población canaria, partiendo de las piezas arqueológicas muebles e inmuebles que han sido exhumadas hasta el momento. En 2018 y 2019 se documentaron suelos de ocupación dentro de la Estructura 2 (ya excavada), la Estructura 3 y el espacio entre ambas construcciones, con la presencia de nuevos muros que muestran una clara complejidad constructiva y urbanística del poblado costero y del que aún se conservan muchas de sus unidades arquitectónicas.

Asimismo, se pudo documentar que en el espacio interno de la Estructura 2 se produjeron actividades propias de la cotidianidad de sus habitantes, destacando la talla de herramientas sobre soportes líticos, sobre cuernos de cabra, además de la creación de burgados decorados a partir de diferentes técnicas, entre ellas, el pulimento de su superficie y desconchado parcial o completo. Asimismo, se ha podido constatar la presencia de un gato dentro del contexto crono cultural de la antigua población. Este aspecto solo ha sido posible reconocer en las islas de Tenerife y La Palma pero, es en La Garita, en Telde, cuando se ha podido documentar por vez primera.

La recurrente presencia de focos de combustión reconocidas dentro de la Estructura 1 y sobre todo en la Estructura 2 reflejan, asimismo, la existencia de hasta el momento otros dos hogares de naturaleza y origen aún desconocidos, y localizados en el espacio excavado la pasada campaña de 2019, entre la Estructura 2 y Estructura 3. Este aspecto determina que la actividad humana y cotidiana no estaba focalizada dentro de las viviendas exclusivamente, sino que se comienzan a percibir en los espacios entre construcciones, lo que documenta un aprovechamiento óptimo del poblado.

La relevancia científica arqueológica es sin duda el punto fuerte de este pequeño espacio habitacional canario, ya que los materiales arqueológicos (cuernos de cabra, el gran volumen de pescados y fauna terrestre de la isla, el ritual de fundación de la vivienda, el récord en número de semillas de higo), han permitido conocer algunos aspectos y herramientas de esta rica cultura insular que hasta ese momento eran desconocidos.

La actual conservación de suelos de ocupación dentro de la E2 y la posibilidad de mantenerse en la E3, aún sin excavar, puede aportar más información de la ya conocida. También hay una amplia zona de la parcela donde no se ha realizado ninguna intervención arqueológica, por lo que se desconoce la superficie total que aún se conserva del conjunto arqueológico y de la potencialidad arqueológica original.

El conjunto y los materiales arqueológicos recuperados han sido objeto de múltiples estudios para la realización de artículos, tesis doctorales y memorias de proyectos de fin de grado. Todos estos aspectos dejan claro la importancia arqueológica científica que hasta el momento está aflorando en Lomo los Melones.

Foto: Promocional.