Primera cita con el Festival Internacional Canarias Jazz & Más en Santa Cruz de Tenerife, después de diversas y estupendas veladas en La Gomera, El Hierro, Gran Canaria y Adeje (Tenerife) con balance plenamente positivo. La noche que nos ocupa tuvo lugar el pasado domingo 2 de agosto, pasando cinco minutos del tiempo previsto de las 8 de la tarde, en el recién remozado Espacio La Granja. Doble encuentro, por un lado con la música interpretada al piano y por otra con el séptimo arte, con el cine. Hemos podido disfrutar, y mucho, de Augusto Báez y de The Connection (1961)

Augusto Báez

Hacía mucho tiempo que no disfrutábamos de una actuación a piano en solitario y el artífice de este momento de alegría fue Augusto Báez. El tinerfeño Augusto Báez, formado en la escuela rusa entre otros importantes sitios, volvía al Festival con una estupenda mezcla de estándares y canciones propias. Báez fue más que un calentador de la noche, fue precisamente plato principal y genio absolutamente inconmensurable. Puede ser que hayamos perdido algo de perspectiva, después de la falta de conciertos pero la verdad es que el concierto de Augusto nos ató a la silla como hacía tiempo que no sentíamos.

El concierto dejaba claro desde sus primeros compases el nivel al que nos iba a habituar. Canciones como My Song de Keith Jarrett o por ejemplo, Stella by Starlight era el punto que necesitaba Augusto para unirnos a la actuación y no perder comba durante todo el segmento.

Uno de los momentos verdaderamente íntimos y sentimentales fue el tributo realizado al desaparecido timplista José Antonio Ramos (1969-2008) al que le dedicó un tema propio: Nana a JAR.

El tremendo vínculo con el resto del concierto fue Summertime, acelerada y efectiva, How High The Moon y el toque latino del Mambo Influenciado de Chucho Valdés. La influencia canaria se notó en un Arrorró mezclado con el mítico tema de Chick Corea llamado Fiesta. La firma final llegó con canciones propias como Rose Mary -dedicada a su esposa- o El Mercedes es mío y algunas canciones del recuerdo como All The Things You Are.

En suma, Augusto Báez ofreció un excelente plato de una hora de duración con una perfecta combinación entre canciones propias y canciones populares pero interpretadas de manera excelsa y haciendo lo que es más difícil realizando un “cover”, el pianista las hizo suyas y se mimetizó con el piano. Felicidades.

The Connection (Shirley Clarke, 1961)

Y como no había parecido poco, The Connection ponía el punto preciso con respecto al mundo del celuloide. El Festival Internacional Canarias Jazz & Más en conexión –nunca mejor dicho- con el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria presentaba una película maldita, perdida y perseguida. The Connection es probablemente una de las cintas más duras con respecto al mundo de las drogas que hemos podido visionar.

Dirigida por Shirley Clarke y con texto de Jack Gelber, The Connection está filmada casi sin cortes y haciendo entrar y salir en el plano a personajes que según sus propias palabras son “yonkis” adictos a la heroína y todo imbuido en el ambiente de comienzos de los años 60. El film cuenta con artistas de la consideración del reconocidísimo saxofonista John Lenwood “Jackie” McLean. Sin que preocupasen problemas derivados del corte y del empalme, de la edición, imbuyen al espectador en un caos, en un loft de los infiernos, donde no hay ningún tipo de horario ni tampoco hora de ensayo. McLean coge el saxo mientras otros hablan de sus problemas de adicciones y de sus vidas en general. También están en la ficción un director de cine y un cámara que compran la voluntad de los participantes en el reality a base de pagarles la cuota de droga de una semana, queriendo grabar un documental lo más real posible.

Salto crudo y visual que fue prohibido en un primer momento en la ciudad de New York y visualizada en el Festival de Cannes de la época.

Foto: Nacho González (Augusto Báez).