El Festival Internacional Canarias Jazz & Más volvió con fuerza al centro de Santa Cruz de Tenerife después del concierto de Augusto Báez y de la proyección de la película The Connection en el Espacio La Granja, la domingo pasado, y lo hacía con la participación del trío gallego Sumrrá, el pasado 6 de agosto de 2020 en el Auditorio de Tenerife. Eran las 20:30 horas y el concierto empezaba a calentar motores, después de un impecable procedimiento de seguridad y salubridad puesto en marcha entre el Festival y el recinto capitalino.

El concierto casi en su totalidad supuso desgranar el último disco de esta formación de Santiago de Compostela, 6 Mulleres. De esa manera y por orden, la singladura del concierto estaba impecablemente decidida desde el disco y el fondo del concierto también: elevar canciones de espíritu e inspiración feminista con personas que alrededor del mundo han sido importantes desde el punto de vista de la lucha de los intereses sociales y de la mujer. 6 mujeres, 6 canciones.

Sumrrá Trio está compuesto por Manuel Gutiérrez Iglesias, al piano, Xacobe Martínez Antelo, al contrabajo, y L.A.R. Legido, a la batería.

De esa manera el viaje comenzaba en México y se iba seleccionando destinos particularmente ricos hasta que se llegaba a Galicia, morada de los músicos protagonistas de la noche. Desde el comienzo de la cita, nos dimos cuenta que estábamos ante composiciones originales y que incluían un buen número de momentos ricos en improvisación.

De la manera más señalada fueron cayendo canciones como Frida Kahlo o Malala Yousafzai. Malala es una joven activista, estudiante y bloguera paquistaní que lucha contra su sistema desde un punto de vista feminista. La música en ese momento, ya había inundado la Sala de Cámara del Auditorio y el distante público se había entregado a la pasión del piano, el contrabajo y la batería. Fue cuando acabaron esa segunda canción cuando Antelo, también portavoz del resto del grupo, cogió el micrófono para contarnos detalles de las canciones y de sus historias.

Sin ir más lejos, era el momento de rendir otro merecido tributo a Rosa Parks. La mujer negra rebelde que se negó a no sentarse en la guagua y que desencadenó una ola de disturbios que delataba el conflicto soterrado que vivía Estados Unidos de Norteamérica y que en nuestro enclave no puede estar más de actualidad. El siguiente viaje fue a la China y el nombre de la activista era Qiu Jin, mujer que es querida por el pueblo pero que no parece ser muy correspondida por las autoridades del gran país asiático. No en vano, Xacobe contaba alguna clase de tensión con la gobernación local con respecto a este tema en una gira reciente de la banda por el Estado de la Gran Muralla.

Ya en ese punto del concierto fue cuando el batería L.A.R. Legido se desencadenó con una increíble y llamativa propuesta al usar como baquetas diferentes utensilios de comida, así como –también en otras canciones de ahí al final del concierto- una suerte de variados juguetes así como un extenso palo con unas argollas que utilizaba para mezclar en el sonido del concierto. Imaginación al poder, podemos añadir.

Con la canción dedicada a África, Nawal el Saadawi, también fresca e imaginativa ya sólo restaba el salto a casa, la vuelta de nuestros héroes a su morada habitual y no podía ser de otra manera, todos los caminos conducían a Rosalía de Castro, gallega pero universal poeta que dio esplendor a las letras.

Sin embargo, todavía hubo un punto diferente y mágico, un bis que protagonizó la canción Minoría absoluta, del segundo álbum de los gallegos.

En definitiva, hora y media larga de un espectáculo genial que merece ser seguido.

Foto/s: Luz Sosa.