Gregory Porter acumula varios Premios Grammy, trabajos con Stevie Wonder, Sting no puede evitar moverse al ritmo de sus canciones o ha cantado para la Reina de Inglaterra…pero sigue siendo el hombre amigable, humilde, carismático, maduro, atemporal y con clase de siempre.  Su autenticidad, su imagen y sobre todo su estilo musical único, ha hecho que lleguen a definirlo como“la voz que salvó al jazz”.

All Rise, su sexto álbum de estudio, supone un regreso a la adorada autoría original de las canciones de Porter: letras en las que nos abre su corazón, imbuidas de filosofía cotidiana y detalles de la vida real, arropadas con una música que es una emocionante mezcla de jazz, soul, blues y gospel. Producido por Troy Miller (Laura Mvula, Jamie Cullum, Emili Sandé), el álbum representa también la evolución del arte de Porter hasta convertirse en algo incluso más enfático, emotivo, íntimo y también universal. Después de Nat King Cole & Me, de 2017, Porter sabía dos cosas: una, que incorporaría una orquesta para su próximo LP (en este caso la Sinfónica de Londres) y, dos, que la música es una medicina.

En el espíritu de esa última revelación, All Rise está rebosante de canciones sobre amor incontenible, además de un poco de protesta, porque el camino hacia la curación está lleno de baches.