Brillante velada ofrecida por Fimucité, Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife, en el Teatro Guimerá, desde las 20:30 horas del sábado 19 de septiembre de 2020, con la música de las películas de Martin Scorsese como trasfondo y bajo el título de Scorsese After Hours.

El Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife volvió a vibrar gracias a un espectáculo, lo cual, teniendo en cuenta el estado de cosas es mucho. Como se encargaron en recordar en varios momentos de la noche algunos músicos y miembros de la organización, cada uno de los casi 200 espectadores que vieron el show eran parte de la resistencia. 196 espectadores que, a propósito, hicieron sold out en la noche en un Teatro con disponibilidad normal –en tiempos fuera de pandemia- de cerca 900 plazas.

Con respecto a lo estrictamente musical, las reglas del juego estaban claras. El aficionado se prestó a deslizarse en la propuesta: escuchar un grandes éxitos de las mejores canciones de las películas de uno de los directores más importantes de la historia del Nuevo Hollywood. Amado u odiado por ello, Martin Scorsese es famoso por ser un melómano que maniobra en sus películas con un gusto y deleite por cierta clase de canciones que destacan en el soul, en el blues y en ocasiones en el jazz. De esta manera, nada se movió del guion.

Para más ahondamiento, el espectáculo fue aderezado con una banda de ensueño, un conjunto de músicos que sonaban muy comprometidos con el resultado final y con el sonido brillante que la velada necesitaba: The Pop Culture Band. Es justo reseñar que la banda dirigida por el guitarrista Gonzalo de Araoz, un veterano del directo y del estudio, rindió al máximo. Igualmente importante es destacar la labor de los demás músicos, Javi Guerrero a la batería, Francis Díaz, a la guitarra, David González a las teclas, Daniel Lukacks al bajo, Elio Gibnotte, a la trompeta, Luis Cuan al saxo y Cristo Delgado al trombón.

Y punto y aparte merecen las voces. Tanto Héctor Quintero como Patty Baker, Patricio González, Antonella Vega como Barbara Soltesova sorprendían positivamente al respetable. En el caso de Soltesova, su presencia y dominio del micro y del escenario sorprende al melómano más curtido. Quédense con estos cinco nombres porque son más que una oportunidad para resolver cualquier noche.

Desde populares temas como Im Sorry, popularizada por Brenda Lee, o Please, Mr. Postman de The Carpenters, pasando por Then He Kissed Me de The Crystals, Gimme Shelter, de The Rolling Stones o una salvaje versión de I Ain’t Nobody de Louis Prima la maquinaria se había puesto en funcionamiento. El público, sin poderse levantar del sitio dadas las actuales y consabidas circunstancias, respondía henchido de placer y gusto.

De esta manera disfrutábamos de imágenes y de canciones que han forjado los últimos 60 años de la industria musical y del cine. A lo tonto, se repasaron canciones de Casino (1995), Mean Streets o Malas Calles (1973), Al límite (1999), Uno de los nuestros (1990), Alicia ya no vive aquí, Taxi Driver (1976), Jo qué noche (1985), de la que el espectáculo coge su título en inglés, After hours), Toro Salvaje (1980), El Rey de la Comedia (1983), Infiltrados (2006) y el Lobo de Wall Street (2013).

¿Quizás faltó alguna adaptación de otros títulos como El Irlandés de reciente estreno, 2019? Quizás para otra ocasión.

Como momento más destacado podemos realzar la versión que hicieron del tema de Taxi Driver, So close to me de Bernard Herrmann. La banda se cuidaba de que nada fallase en este fiel reflejo de lo que fue parte de la última banda sonora original firmada por el genio, antes de morir. Legendario. Sensacional, por otra parte, Luis Cuan al saxo.

Sobresaliente también fue cuando sonó Daniel, tema que formó parte de la banda sonora original de Alicia ya no vive aquí, una canción del mito: Elton John. Fue cuando las guitarras pasaron a ser folk y se tornó el electricismo por la onda tenue de una mandolina dulce. El aire británico impregnaba el teatro y se llegó a momentos de verdadero lujo y oro.

También debemos sintetizar el show con otro de los momentos cumbre: nada más y nada menos que Comfortably Numb, de los Pink Floyd y firmada por los mismísimos Roger Waters y Van Morrison. Con esto podemos dejar claro que el repertorio era el adecuado.

Nos llamó la atención que Araoz se dirigiera al público señalando que las restricciones de ensayos, a su juicio, había mermado un poco el concierto. Ojipláticos nos hallamos pues el expediente fue verdaderamente sobresaliente y disfrutamos como locos de cada momento del show. Es más, probablemente esas restricciones operaron como gasolina necesaria para el deleite y el disfrute y los músicos dejaron en el escenario, estamos seguro de ello, lo mejor de si mismos.

Y la recta final fue verdaderamente de traca. Faltaban dos bombazos –dentro de programa- como el Boom Boom de John Lee Hooker, que cantó magníficamente Gonzalo de Araoz y Gloria de Umberto Tozzi. Sin embargo, el público quería más y se le dio el correspondiente bis en donde brilló con luz propia el ambiente irlandés propiciado por Dropkicks Murphys y su directo Im shipping up to Boston. En este punto de cosas el Guimerá ya era una barcaza de migración de la fría Europa a la aventura estadounidense.

En definitiva, un lujo que merece volverse a ver. Nos consta la agilidad que ha tenido la organización grabando el concierto en alta definición y no será este humilde cronista el único que se abalance a las redes sociales para disfrutar del mismo en cuanto se pueda disfrutar. Es más, el concierto merece verse en prime time en alguno de los canales públicos de esta tierra y puede generar un verdadero fenómeno fan para el Festival y para la música en las islas. No se lo pierdan si se lo encuentran, en serio. Felicidades.

Foto: © Aarón S. Ramos/Fimucité