En el otoño de 1968, un adolescente blanco y judío llamado Danny Scher tuvo un sueño del que la mayoría se reía: conseguir que Thelonious Monk y su cuarteto actuaran en un concierto benéfico en el salón de actos de su instituto en Palo Alto (ahora parte de Silicon Valley), California. He aquí la historia contada por su protagonista:

Cuando produje el concierto de Thelonious Monk siendo un estudiante senior del instituto Palo Alto (Paly) en 1968, ya había decidido y deseado hacer carrera como promotor de conciertos.

Mi amor por la música y en especial el jazz comenzó en la escuela primaria, tocando como batería del colegio, y continuó a lo largo de toda mi vida, hasta la fecha.  No era solamente la interpretación  de la música, sino el estudio de su historia. Quería tocar y enseñar música.  Como estudiante del instituto Jordan de Palo Alto, California, tuve una Dixieland Band, la Basin Street Jazz Band.  También realicé informes y di conferencias sobre la historia del jazz, desde los inicios del Jazz tradicional a las Big Band, el Be-Bop, el Straight Ahead, el West Coast, el Free Jazz, etc.

Mi hobby era tocar, ir a conciertos y a clubs donde se admitía  a menores, intentando contactar con compositores y locutores de radio o colocando posters de conciertos para gente.  Esas personas fueron quienes me dieron los contactos de los artistas de jazz cuando les dije que quería organizar conciertos en Paly, utilizando la premisa de recaudar dinero para el International Club, del que yo era miembro, para convencer a los artistas de que viniesen a tocar a Paly.

Mis dos ídolos eran Thelonious Monk y Duke Ellington, pero antes tuve que entender como producir y promover los eventos.  Estando en el instituto contacté con Vince Guaraldi, Jon Hendricks y Cal Tjader, todos vinieron a dar actuaciones con éxito a Paly.  Como yo no tenía edad para conducir, beber o firmar contratos, el director del instituto firmó los contratos de los artistas.

Ya siendo estudiante de último grado en Paly fui elegido responsable de festejos, para organizar asambleas y bailes pero quería continuar produciendo conciertos.

Contacté con el manager de Monk, acordamos las condiciones, recibimos los contratos que devolvimos firmados por el director. Yo seguía avanzando en mi propósito de promover a uno de mis ídolos.

Las entradas costaban dos dólares y no se estaban vendiendo.  El país estaba de luto por la muerte de Martin Luther King y Robert F. Kennedy y nuestra escuela, que era predominantemente blanca,  estaba promoviendo uno de los artistas negros más relevantes.  Estos temas nunca se me pasaron por la mente, porque en lo que respecta a la música, no veo colores. Siempre he visto la música como un modo de dejar las cosas, ya sean políticas o sociales,  en suspenso, como reflejadas en un espejo.

El departamento de policía de East Palo Alto, que era una ciudad predominantemente negra me advirtió que no pusiese posters en su comunidad porque crearía conflictos raciales si venía a actuar a Palo Alto High School.  Yo no les escuché porque tenía un concierto que promover.  Como las entradas seguían sin venderse, pregunté a las tiendas que frecuentaba y a personas de mi periódico Palo Alto Times que consideraran la posibilidad de realizar publicidad en un programa del concierto que se repartiría gratuitamente en el concierto.  Vendí suficientes anuncios para garantizar que, aunque no viniese nadie, habría dinero suficiente para pagar a Monk y a su grupo.

La gente no se creía que Monk fuese a aparecer, así que dos días antes del concierto le llamé al Jazz Workshop de San Francisco donde estaba actuando y donde yo no podía acceder por ser menor.  No había recibido un contrato formalizado de su parte y Monk dijo no saber nada del concierto y dijo que no sabía cómo iba a ir a Palo Alto a actuar y volver a tiempo para su concierto esa noche en el  Jazz Workshop. Le dije que mi hermano podía ir a San Francisco a recogerle y llevarle de regreso con su banda a tiempo para la actuación nocturna

Con pocas entradas vendidas y el parking lleno de todos los afroamericanos de East Palo Alto, apareció un coche con el bajo asomando por la ventanilla.  La gente se fue a la taquilla y compró  las entradas.  Se agotaron las entradas pero Monk tenía hambre.  Mis padres cruzaron en frente y le trajeron algo de comer a él y a la banda.

El concierto salió estupendamente y fue grabado por un conserje que pidió permiso para hacerlo si afinaba el piano.

Personalmente nunca presté atención a las consecuencias políticas o raciales del concierto salvo al hecho de que Thelonious Monk es alguien a quien todo el mundo debe escuchar, porque la música es un evento que une.

El 26 de Octubre de 1968 hubo una tregua entre Palo Alto y East Palo Alto.  Eso es lo que consigue la música.

PS: El siguiente mes de Marzo produje un concierto de Duke Ellington terminé el instituto y me fui a la universidad.

PPS: Antes de licenciarme en Stanford fui manager y llevé la contratación de Jon Hendricks desde mi dormitorio. Después de licenciarme en Stanford produje todos los conciertos organizados por estudiantes.  Tuvieron tanto éxito que llamé la atención del promotor de San Francisco Bill Graham, que me contrató cuando terminé mi MBA.  Estuve trabajando con él 24 años.  Mis deseos del colegio se hicieron realidad.

*El álbum inédito de Thelonious Monk “Palo Alto” está programado para editarse el próximo 18 de septiembre.

Foto: promocional.