En su Farewell, el guitarrista Julián Jiménez marca un antes y después. Una serie de acontecimientos marcaron un adiós y deshizo ciertos vínculos que tienen que ver por su paso por Estados Unidos de Norteamérica; de Boston a New York. En este primer disco, a Julián Jiménez le acompaña un buen grupo de músicos como Iñigo Ruiz de Gordejuela, al piano, Simon Wilson, al contrabajo y Samvel Sarkysian a la batería.

Recomendamos especialmente este conjunto de canciones, desde la que da título al trabajo hasta Ani, pasando por Commotio Cordis o Miryam. Así mismo, agradecemos el rato con este guitarrista y le deseamos buena vuelta de su aventura norteamericana y que su desarrollo en Córdoba (Andalucía) sea totalmente pleno.

-¿Cómo empezó a interesarse por el mundo de la guitarra?

– Julián Jiménez: Pues casi de rebote. En mi casa no hay ningún músico por lo que esto de tocar un instrumento resultaba bastante foráneo. De chico quería aprender a tocar el violín, pero al no tener quien me llevase a dar clases, no pudo ser. Lo mismo me pasó cuando me interesé con el piano. Un día empezaron a dar clases de guitarra durante el recreo en el instituto y por ahí empecé.

– Su último disco lleva por título Farewell, ¿Resulta una suerte de adiós o despedida de algo o de algún lugar?

– Julián Jiménez: Es una despedida de una época de mi vida. Cuando escribí el tema era una época de mucho cambio: me había mudado de Boston a NY, había terminado una relación, y estaba volviendo a descubrir muchas cosas. El fin de una etapa trajo el comienzo de una nueva. Fue una sensación agridulce, los cambios suelen acabar siendo para mejor por lo que son bienvenidos, pero al principio procesarlos puede costar. De ahí nació el tema que le da el nombre al disco.

El disco es un reflejo de la época en la que se grabó. Lleva dos años en la recamara y estoy muy feliz de sacarlo a la luz.

– En el disco luce la compañía de un interesante grupo de músicos. Ustedes acaban siendo un cuarteto, Iñigo Ruiz de Gordejuela, piano, Simon Willson, contrabajo y Samvel Sarkysian… ¿Cómo los conoció? Háblenos brevemente de los méritos de éstos para estar en su formación.

– Julián Jiménez: Iñigo es la primera persona que conocí al llegar a los EEUU. Específicamente en la cola de inmigración cuando ambos íbamos a Boston para nuestro primer semestre en Berklee. Al final nos hicimos inseparable y llevamos tocando desde entonces. Es uno de mis pianistas favoritos, además de un compositor excepcional.

Con Simón toqué por primera vez en Nueva York. Necesitaba un bajista y me lo recomendó Iñigo. Fue un éxito rotundo. Toca a un nivel increíble y supo darle justo lo que necesitaba a mi música, además de que congeniamos muy bien. Desde entonces es al primero al que llamo para tocar.

A Samvel lo conocí estudiando el Master en Queens College. Es sorprendente la capacidad de escucha y de absorción de ideas que tiene. Proporciona a la vez un empaque brutal a la banda con un toque bastante atrevido a la hora de gestionar el riesgo.

– ¿Qué referentes tiene con respecto a la guitarra? ¿Cuáles son sus héroes musicales correspondiente a las cuerdas? ¿Y fuera de la guitarra?

– Julián Jiménez: Soy muy fan de Pat Metheny, especialmente de los 3 últimos discos del Pat Metheny Group (An Imaginary Day, Speaking of Now y The Way Up). Todo es increíblemente melódico y lirico siempre. Su música siempre es asequible por muy compleja que sea; cualquiera puede escucharla, aunque no esté muy familiarizado con el Jazz.

Mike Moreno es otro de mis influencias. Tuve la suerte de estudiar con él por un tiempo y su forma de tocar y de hacer las cosas me ha influenciado muchísimo.

Mi maestro Fran Mazuelos es un referente para mí tanto en la música como fuera de ella.

Otros guitarristas que me han influenciado son Bill Frisell, Reinier Baas, Kurt Rosenwinkel, y guitarristas de otras ramas de la música como Vicente Amigo y Diego del Morao.

20181002-20181002-P1340599-2

Escucho una mezcla de música muy ecléctica si te soy honesto. Dentro del mundo del Jazz siempre tengo en rotación a The Bad Plus, Lyle Mays, Avishai Cohen, Brad Mehldau, Michael Brecker, Tigran Hamasyan, Miguel Zenon, Nat King Cole, Hank Mobley, Bill Evans, Wayne Shorter, John Coltrane, Joe Henderson por decirte algunos pero luego escucho mucho pop, música electrónica, música brasileña etc, y eso se ve reflejado en la música. Pero también escucho mucho flamenco, música folclórica, canción de autor, música clásica, etc. Muchos de los músicos que conozco y que admiro escuchan de todo, les aporta riqueza. Algunos de ellos son Tool, Meshuggah, Elliot Smith, Jeff Buckley, Jorge Drexler, Niña Pastori, Alain Perez, Bach y Brahms.

Puede sonar simplista, pero es que me apasiona la música. La estética es importante pero el valor de un artista con una voz personal independiente del estilo es incalculable.

Últimamente he estado escuchando muchísimo a Gabriel Kahane, su disco “The Book of Travelers” y el último trabajo de Wolff Parkinson White.

– Refiriéndonos a las referencias ¿En qué concierto ha estado como oyente que le haya parecido sencillamente mágico?

– Julián Jiménez: Me viene a la mente unos cuantos. Cada vez que he visto a The Bad Plus he salido con los pelos de punta. A modo de anécdota, una vez llevé a mi pareja de aquel entonces a uno de sus conciertos y se quedó dormida. No lo podía entender, era como ver a Picasso pintar el Guernica en un escenario, y al lado mía ¡se había dormido una persona! Se ve que es verdad que la belleza está en los ojos de quien la mira. La primera vez que vi a Brad Mehldau fue un antes y un después para mí. El grupo de Omer Avital “Qantar” me fascina, cada vez que tocaban en Brooklyn intentaba ir. Avishai Cohen a trio fue uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida.

– ¿Cómo le ha afectado la actual crisis de la covid19?

– Julián Jiménez: Bueno, he vuelto a España. Tenía bastantes proyectos en desarrollo en Nueva York que están en standby o simplemente ya no se llevarán a cabo. Me supone volver a empezar casi de nuevo porque en España me he movido poco. Pero también me supone una oportunidad para reinventarme. Y en esas estamos, con ganas e ilusión a pesar de las adversidades que tenemos y las que se avecinan.

– En el disco hay dos nombres propios, Miryam y Ani… ¿Resultan una dedicatoria? ¿Son nombres casuales?

– Julián Jiménez: Son nombres de personas que fueron importantes en anteriores épocas de mi vida. He descubierto con el disco el peligro de ponerle nombres de personas a las canciones porque, aunque cambie tu relación con esa persona, o lo que quiera inmortalizar haya cambiado, el tema se queda cristalizado con un nombre que puede no reflejar lo que significa para ti. Además, muchas veces lo que uno quiere decir no tiene tanto que ver con esa persona sino con lo que ha desencadenado alguna experiencia con esa persona.

– La Conmotio Cordis es una enfermedad relacionada con el corazón ¿Cómo se refleja en el tema?

– Julián Jiménez: Commotio Cordis es cuando un golpe abrupto en el pecho que te para el corazón. En este caso no se trata de un golpe físico, sino emocional. El tema es una balada muy lenta, como los latidos de un corazón que se está parando, tiene un tono sombrío, lúgubre, melancólico, y hay muchísimo espacio en el tema.

– Ha estado viviendo un buen tiempo por Nueva York en Estados Unidos pero ahora vive en Córdoba, ¿Cómo es la diferencia entre los dos mundos?

– Julián Jiménez: Como la noche y el día. El ritmo de Nueva York es vibrante, siempre hay algo que hacer, una cantidad de músicos increíble y una mezcla de gente brutal. Es súper divertida, parece que está viva. Pero también es una ciudad muy dura, muy cara en la que al final cada uno va a la suya. Todavía no conozco a nadie que disfrute de pasar el día en el metro. Aunque estés rodeado de gente todo el día, casi todo el mundo tiene una extraña sensación de soledad. Y honestamente, la ciudad puede ser feísima (a excepción de ciertos lugares túristicos), lo cual contrasta con esa energía tan atractiva que tiene. Es un lugar de peregrinaje para culos inquietos, pero tiene un precio muy alto y hay que estar preparado para pagarlo con tal de hacer algo, si no es fácil perderse.

Por el otro lado Córdoba es una ciudad preciosa. Tiene una magia especial, me encanta darme paseos por la judería o poder subir a dar paseos a la sierra. Veo a mi familia con frecuencia y a amigos a los cuales solo veo durante las cortas temporadas que paso en España cuando vuelvo. La calidad de vida es increíble, la ciudad es generalmente asequible y en 15 minutos estás en donde sea. Pero no tiene la misma vida cultural, ni ese empuje que te da NY para crear. A veces parece que el tiempo se detiene aquí. Tengo que hacer un esfuerzo consciente en no acomodarme a este ritmo más lento de la ciudad y seguir creando. Además, aunque sea de Córdoba, la mayor parte de mi círculo social y profesional está en los EEUU, y lo noto.

He vuelto a España. Tenía bastantes proyectos en desarrollo en Nueva York que están en standby o simplemente ya no se llevarán a cabo. Me supone volver a empezar casi de nuevo porque en España me he movido poco. Pero también me supone una oportunidad para reinventarme. Y en esas estamos, con ganas e ilusión a pesar de las adversidades que tenemos y las que se avecinan.

– ¿Recomendaría ir a formarse o trabajar en el mundo musical de los States?

– Julián Jiménez: Definitivamente. Sobre todo por la experiencia de salir de tu lugar de origen, conocer a gente de todos lados y ganar una perspectiva diferente. Me imagino ir a cualquier otra gran ciudad europea con gran influjo de gente es una experiencia parecida. Súper enriquecedor. Es algo que pase lo que pase ya no te puede quitar nadie. Pero hay que decir que cada ciudad en EEUU tiene una escena diferente. Boston es una ciudad mucho más estudiantil, debido a todas las universidades que hay. En cambio, Nueva York es una urbe cosmopolita con una escena donde la tradición jazzista definitivamente tiene más peso. Todo el mundo suele tener un repertorio de Standards amplio. En LA se lleva más el pop, y cierta escena del Jazz Moderno.

– Vive usted en Córdoba actualmente ¿Ha tenido contacto con el flamenco y los reputados guitarristas de esa ciudad que en algunos casos son mundialmente famosos? ¿Es un mundo que usted no toca?

– Julián Jiménez: Me encanta el flamenco. De hecho, empecé tocando flamenco. Estuve tocando unos 6/8 años hasta que me enfoqué en el rock y el jazz. Uno de los proyectos con los que estaba antes de la pandemia era con una compañía de baile flamenco. No suelo tocar flamenco, pero he tenido suerte de trabajar en ambientes donde he podido combinar flamenco con otras músicas. Quizás aproveche este tiempo que voy a estar por Córdoba para reconectarme con ese mundo.

– ¿En qué está trabajando ahora mismo?

-Julián Jiménez: Escribiendo nueva música, trabajando mi presencia web, organizando conciertos para el año que bien, planeando el segundo disco y montando cursos y material para la enseñanza. Como te decía antes, reinventándome. Con suerte pronto podré dar datos más específicos de lo que viene. Os podré poner al día en cuanto a estas novedades por redes sociales.

– ¿Cómo puede la gente conseguir esta colección de canciones? ¿Redes sociales, apps al estilo Spotify o CD?

– Julián Jiménez: Pueden escuchar el disco tanto en Spotify como en Itunes Music. Os dejo este link. También me pueden seguir en Instagram en @julianjimenezmusic. Además se vienen novedades con nuevo contenido en mi canal de Youtube (Julian Jimenez Ruiz) y una nueva web. A través de cualquiera de estos canales me pueden contactar en caso de querer comprar el disco en formato físico.

– Si quiere puede mandar un saludo a los lectores de canción a quemarropa y quizás añadir algo más antes de cerrar nuestra entrevista.

– Julián Jiménez: ¡Un abrazo (electrónico) enorme a todos los lectores de canción a quemarropa, espero que estéis bien y que nos podamos ver en los escenarios pronto!

Foto: Promocional.