Seis funciones de uno de los espectáculos canarios más exitosos de los últimos tiempos, César Manrique, el musical, tendrán lugar esta semana en el Teatro Cuyás, que de jueves a domingo programa la propuesta con la que el año pasado Clapso y Mestisay conmemoraron el primer centenario del nacimiento del artista lanzaroteño.

Dirigido por Israel Reyes a partir de una idea original de Manuel González, el espectáculo reúne sobre el escenario a decenas de intérpretes, entre actores, actrices, músicos, bailarines y cantantes, incluidos Mingo Ruano, en el papel de César, y los populares Olga Cerpa y Luis Morera (la dirección musical corre a cargo de Germán G. Arias).

Conforman también el elenco Víctor Formoso, que da vida a un simpático y travieso Diablo de Timanfaya, o Maykol Hernández, que interpreta al que fuera alcalde de Arrecife y presidente del Cabildo de Lanzarote, Pepín Ramírez, considerado el gran colaborador de Manrique y bajo cuyos mandatos se materializaron proyectos tan emblemáticos para su isla como la Cueva de Los Verdes, Jameos del Agua, el Monumento al Campesino, el Diablo de las Montañas del Fuego, la Ruta de los Volcanes, el Mirador del Río o el Museo Internacional de Arte contemporáneo (MIAC).

Las funciones en el teatro del Cabildo de César Manrique, el musical  tendrán lugar el jueves 17 de diciembre, a las 20.30 horas; el viernes 18 y el sábado 19, a las 19.00 y a las 22.00; y el domingo 20 a las 19.00 horas.

A precios que oscilan entre los 15 y los 25 euros, las entradas se encuentran a la venta a través de los canales habituales con que cuenta la Fundación de las Artes Escénicas y de la Música de Gran Canaria, que gestiona el Cuyás: la taquilla del teatro, en la calle Viera y Clavijo de la capital grancanaria, y su página web www.teatrocuyas.com.

Vida y obra

El musical de César Manrique refleja los principales hitos de su biografía, la gente con la que trató y los escenarios por los que transcurrió su vida (Lanzarote, Madrid, Nueva York…). “Se suma a los actos conmemorativos de la efeméride –el primer centenario de su nacimiento- y contribuye a reafirmar la figura de Manrique, a actualizar su rica trayectoria vital y artística. Nace con el propósito, además, de resignificarlo  en el marco de la cultura canaria acercándolo, musical y escenográficamente, al gran público”, expresó en su día el presidente de la Fundación que lleva su nombre, José Juan Ramírez.

Nacido el 24 de abril de 1919 en Arrecife en el seno de una familia de clase media, César mostró desde muy temprano su habilidad con el dibujo y su interés por artistas como Picasso, Matisse o Braque.

Su infancia transcurrió entre el Charco de San Ginés, próximo al puerto de Arrecife y núcleo original de la población, y la Caleta de Famara, el lugar que inspiraría su posterior y denodada defensa del patrimonio natural isleño.

Llegó a alistarse como voluntario del bando franquista en la Guerra Civil, una experiencia que, según quienes le conocieron, no le gustaba recordar, y, gracias una beca, cursó Bellas Artes en la Academia de San Fernando de Madrid. Un Madrid gris, de posguerra, con estrecheces y mucho frío, pero donde encuentra a su primer gran amor, Pepi Gómez, con la que viajará a su tierra natal.

De aquel período, que termina con la prematura muerte de Pepi y el salto del artista a Nueva York, donde entraría en contacto con las principales corrientes del momento, destacan, y se reflejan en el musical, las críticas hacia la pareja de la pacata sociedad isleña y las sonadas fiestas del matrimonio en su casa madrileña.

En 1966, César regresa definitivamente a Lanzarote, donde empezaba a desarrollarse el turismo. Ante esa nueva realidad, el artista canario por antonomasia crea el concepto Arte-Naturaleza-Arte, que, pese a la oposición de ciertos sectores, haría de la isla un ejemplo de planificación medioambiental, con un contenido social internacionalmente reconocido.

En ese sentido, a partir de 1973, César inicia una estrecha colaboración con el arquitecto Fernando Higueras, quien tiempo atrás había proyectado su casa de Madrid. Fruto de esa colaboración, surgen distintos proyectos perfectamente integrados en el entorno natural.

En 1988, publica ‘Escrito en el fuego’ y se traslada a su nueva casa de Haría, construida y decorada por él mismo. Cuatro años después, el 25 de septiembre de 1992, moría en un accidente de tráfico ocurrido cerca de la sede de su Fundación, inaugurada en marzo de aquel mismo año en su anterior residencia de Tahíche, y que co-produce el montaje junto a Clapso, Mestisay y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

Foto: Promocional.