Fernando Bazán continúa decidido a explorar en cada nueva composición el legado de nuestros antepasados. De dentro y fuera de nuestras fronteras.

Polifacético a más no poder -Bazán es, además de músico, poeta, docente, gestor y agitador cultural- el onubense pertenece a esa corriente cada vez más frecuente en nuestra escena de jóvenes valores que viajan a la tradición para presentar sonidos de antaño arropados por nuevas texturas. Ahí están, sin ir más lejos, nombres como los de María José Llergo, RomeroMartín, Laura LaMontagne & Pico Amperio o Isabel Do Diego, entre otros.

Fernando Bazán nos sorprendió gratamente hace apenas dos meses con «Frío desierto», una soleá apolá por bulerías -conocida como la de “Charamusco”- pero abordada desde una producción electrónica que coquetea con las músicas urbanas. Para tal ocasión contaba con la colaboración inestimable del cantaor Jesús Corbacho, que a sus 33 años -los mismos que Fernando- puede presumir de una dilatada trayectoria, en deuda con nombres legendarios como Marchena, Caracol, Chacón, Morente o La Niña de los Peines.

Ahora Bazán se aparta de la tradición flamenca, pero sin perder de vista el folclore, y se atreve con ritmos y sonidos ajenos a nuestra tierra. Concretamente, el afán explorador del onubense le lleva en esta ocasión a Argentina: «La pobreza que buscaba», que así se llama su nuevo single, revisiona concretamente uno de los estilos más populares del folklore argentino, la chacarera, en clave de dancehall robótico y cumbia rebajada de Monterrey. Un viaje emocional delirante que comienza en Tucumán, desde el norte de Argentina, y llega hasta Monterrey, en el norte de México. Ascética pop en el siglo XXI.

«La pobreza que buscaba» se encuentra desde hoy disponible en las principales plataformas digitales, y es la segunda de las nuevas canciones de Fernando Bazán, que nos irán llegando desde ahora hasta el próximo enero. En todas ellas el onubense nos ofrece un repertorio entre el pop con tintes electrónicos y las músicas del mundo, revisitando el folclore a través de las músicas urbanas.

Nada nuevo en realidad para Fernando Bazán, que ya en su segundo trabajo, «Ruan: confesiones en el no lugar», se acercaba a la tradición jugando con los sonidos procedentes de la Semana Santa en temas como «Nunca tuve cojones» y «El Gran Poder».

Siempre inquieto, Fernando Bazán nos ha entregado hasta el momento tres obras, a cada cual más interesante: el poemario «Vicio-Vertedero» (2011), que obtuvo el Primer Premio del certamen Becarte en la modalidad de Nuevas Tendencias; el ya citado «Ruan: confesiones en el no lugar» (2014), libro publicado por Cangrejo Pistolero Ediciones que también nos llegó como espectáculo escénico musical; y «Abiogénesis» (2016), un álbum de canciones que basculaban entre la descarada actitud rock y los momentos reflexivos e incisivos del spoken word.

Ahora Bazán ha decidido seguir obsequiándonos con su talento en pequeñas cápsulas, breves pero certeras incursiones de su talante explorador en mundos y territorios que le son tan ajenos como seductores. Próximamente tendremos más noticias de su cuaderno de bitácora. Deberemos estar atentos.

Foto: promocional.