Desde Estambul, Tel Aviv y Cataluña, el grupo internacional Ayna Veer, con el prodigioso pianista Aydın Esen y tres jóvenes talentos de la escena del jazz, lanzará su segundo single, Secret Wildflower, el 5 de marzo de 2021. A la formación se le ha concedido la beca Residencias internacionales dentro del Programa de apoyo a la creación de La Marfà, y realizará una residencia en Gerona en otoño del 2021.

Ayna Veer propone un viaje musical al espacio exterior, lleno de descubrimientos y maravillas. No sabes lo que encontrarás durante el viaje, ni cuál es tu destino. Los elementos se mueven de manera impredecible y aparentemente aleatoria. Y, sin embargo, todo se combina y fluye con naturalidad, así que simplemente cierra los ojos y déjate llevar por este apasionante viaje musical hacia lo desconocido.

Su segundo single, Secret Wildflower, es una composición de Vernau Mier, que explora la belleza y la ferocidad de la naturaleza en su estado más crudo. La melodía se concibe como un punto de partida para que la música florezca, incentivando un diálogo musical libre de prejuicios e ideas preconcebidas. No hay normas, solo invitaciones e ideas. El título de la canción está inspirado en una persona muy especial, superviviente de su jungla personal, y que aún así, logra aportar más belleza y color a este mundo salvaje: una Secret Wildflower (Flor Silvestre Secreta), hermosa y encantadora, pero a la vez, salvaje y sorprendente.

Sin ser un conjunto de jazz tradicional, Ayna Veer reúne a una nueva generación de músicos con una figura establecida en el mundo del jazz como es Aydın Esen. La combinación con elementos electrónicos crea una experiencia que se ubica en un espacio que oscila entre la innovación y la tradición.

Cuando en agosto de 2000, Jazztimes Magazine le pregunta a Chick Corea: «¿Quién crees que es el mejor pianista del mundo?», Corea responde: «Quizás la mayoría no lo conocéis, pero es un pianista turco: Aydin Esen».

El miembro más experimentado de la banda es, pues, Aydın Esen, un pianista excepcional que a lo largo de su dilatada carrera ha desarrollado un sonido Post-Bop único y ha trabajado con gigantes del Jazz como Gary Burton, Dave Liebman o Pat Metheny. Con su energía contagiosa y sus ideas excepcionales, inusuales y extravagantes, empuja al resto de la banda a arriesgarse, llevando la música hacia lugares sorprendentes.

Por otro lado, la recién formada constelación de jóvenes incluye a Vernau Mier, saxo alto, de Girona, activo en diferentes proyectos internacionales que le han llevado a actuar  en ciudades como Nueva York, Ámsterdam, Estambul o La Habana, entre otras. Utilizando una combinación de sonidos acústicos y procesados, a través del saxofón y una cadena de procesadores de efectos, Vernau usa la electrónica como una técnica extendida del saxofón. Con sus notas largas, construye un espacio que flota por encima de la densidad de la banda, creando melodías que unen a los otros elementos, formando puentes por encima del caos.

Eric Valle, baterista de Barcelona, mantiene el equilibrio entre el papel tradicional de baterista y la interactividad musical, proponiendo nuevas ideas en un diálogo musical constante con los demás. A menudo toma las aportaciones de los otros músicos y prepara el terreno para hacerlas brillar, manteniendo una base enérgica y fluida que nutre un espacio creativo para que florezcan las ideas. 

Por último, completa la banda Nadav Erlich, contrabajista israelí. Su enfoque melódico con el contrabajo convierte armonías en texturas y sonoridades. Utiliza intervalos rítmicos para crear tensión y luego liberarla, huyendo de la interpretación tradicional de la armonía.

Después de múltiples encuentros, el colectivo decidió grabar su primer disco. Así, el trabajo recoge  composiciones de Vernau Mier y Eric Valle, junto a una selección de momentos musicales improvisados libres, que reflejan la estética de cada uno de los miembros de la formación y su compromiso con la música y la banda. Este es uno de los elementos que hace que este disco sea tan especial: el enfoque de la improvisación libre. El trabajo rompe con la idea de un solista improvisando solo y apuesta, en su lugar, por  toda la banda construyendo en la improvisación libre como un colectivo, superponiendo capas una encima de otra.

Adentrándose en el viaje musical que nos muestra Ayna Veer, este álbum es testigo de una danza impredecible de elementos que evolucionan juntos, pero cambian constantemente de distancia, forma y color.

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Foto: promocional.