Pecata Beata (Segell Microscopi, 2021) es el tercer álbum como compositora [y productora] de la cantante y clarinetista Carola Ortiz. En este nuevo trabajo la artista catalana musica poemas de Montserrat Abelló, Mercè Rodoreda, Víctor Català y Anna Gual, entre otras escritoras, para celebrar, a través de sus versos, el universo femenino de sus orígenes.

Se trata de un disco que abarca temas como la sensualidad y la fuerza de atracción de la mujer, y la mitología femenina mediterránea de brujas y sirenas. A partir de la metáfora del arte, pretende curar el pasado oscuro vivido por algunas de sus ancestros y afrontar cuestiones como el exilio, el miedo al abuso, la soledad y la desesperación. Herencias recibidas por la mujer de hoy.

Después de haber buscado caminos de expresión artística en la música de otras culturas y de haber cantado en más de diez lenguas diferentes en una carrera marcada por los viajes y las fusiones musicales, Carola Ortiz ha compuesto una obra que la consolida y redefine como una artista arraigada a su tradición musical y a su tierra natal. Éste es su primer trabajo cantado íntegramente en catalán (su lengua materna), donde la artista vuelve, explora y bebe de su cultura. Pecata Beata es un disco de melodía mediterránea con instrumentación camerística, percusiones y ritmos folclóricos, y armonías provenientes del jazz.

Las canciones y los poemas musicados

En el disco destacan piezas como ‘Corro per la Nit’, un poema de Anna Gual en la que la poeta describe una persecución nocturna y el miedo que ésta suscita, atmósfera de angustia que Carola Ortiz refleja a través de la potente sonoridad de la música balcánica. También son de destacar la adaptación de la trágica historia entre madre e hija de la melodía tradicional ‘El Testament d’Amèlia’, a ritmo de bulería y transformada con armonía y libertad jazzísticas; ‘Avui les Fades i les Bruixes s’estimen’, de Maria Mercè Marçal, en clave de bulería con un arreglo contemporáneo de cuarteto de cuerda bordado por el veterano compositor estadounidense John King y las percusiones, tinajas y panderetas, de Aleix Tobias; el ‘Cant de Juliol’ de la escritora Víctor Català, seudónimo de Catarina Albert, que Carola Ortiz dota de un aire humorístico y de cabaret; ‘Sirena’ de Mercè Rodoreda, con ecos de habanera o tango, y la única canción que cuenta con la presencia de los siete músicos que han colaborado en el disco; ‘Carmeta’, una pieza instrumental de Carola Ortiz que lleva el nombre de su abuela de Barcelona cuando era joven, y ‘Ala, Bat! Sí, Adeu’ una recopilación de versos de la poeta Rosa Pou, amiga de la compositora, que ésta ha musicado en forma de fado.

Sobre Carola Ortiz

Nació el 15 de marzo del 1986 en Terrassa, hija de músico de jazz y de madre vinculada al mundo del teatro. Creció musicalmente entre la Jazz Cava de Terrassa y el Conservatorio de la misma ciudad. Se siguió formando en el Taller de Músics y posteriormente en la ESMUC, en canto y en clarinete. 

Aun así, a los dieciocho años descubre que su pasión es viajar y nutrirse de músicas y culturas de otros países. Ha vivido en Nueva York y ha pasado largas estancias en la India, Berlín, Brasil, Grecia, Turquía… 

Desde sus inicios ha tocado con primeros nombres del jazz, del flamenco y de la escena world-folk, tanto en el ámbito nacional como internacional; ha colaborado en más de veinte discos, y ha coproducido tres álbumes con grupos propios (Minimal Hits y AxisOrca). En 2016 se estrenó como solista con el álbum Sirin, doblemente nominado a los Independent Music Awards de Nueva York. Lo siguió Spirala (2018), que figura entre los mejores discos de 2019 recomendados por el periodista estadounidense Ted Gioia. 

Carola ha interpretado sus composiciones en clubes y festivales de la Península, Francia, Italia, Nueva York, Canadá, India, Alemania, Inglaterra y Hungría. A principios de 2020 estaba preparando una gira por Australia que ha quedado temporalmente suspendida por la pandemia del coronavirus.

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Foto: Silvia Poch.