La saxofonista Cristina Miguel Martínez (Mollet del Vallés, 1993) nos ofrece un genial viaje de música y vida en ésta, nuestra entrevista semanal. Además de los pormenores de un genial álbum titulado Ramé, from the Balinese. Beauty in chaos, que además formó parte de su trabajo de formación, hemos podido abundar al respecto a la actualidad de su actividad musical, los problemas relacionados con el covid19 y la lucha que tiene que ver con ser mujer y trabajadora en nuestro presente más ardiente, aprovechando que estamos en un día como el que es (8 de marzo).

Canción a quemarropa anima a comprar trabajos como el de Cristina Miguel Martínez como mejor manera de apoyar a autores y autoras. ¡Viva el 8 de marzo!

– Como una suerte de ritual solemos querer empezar las entrevistas con los inicios ¿Recuerda sus inicios como músico y cómo saxofonista?

– Cristina Miguel Martínez:   Me inicié en la música de bien pequeñita, a los 3 años en la Escuela Municipal de mi ciudad y a los 7 años tras una prueba de instrumentos escogí el saxofón. Primero el alto por comodidad, y luego a los 16 años me pasé al tenor.

En mis inicios tuve a un profesor de saxo increíble, Jose Mª Aparicio, quien confió en mi plenamente y de seguida me invitó a tocar en el combo de la escuela y poco después en la Jazz Band. Con 9 añitos toqué por primera vez temas de Paquito de Rivera, de Gershwin, Piazzola, ¡e incluso de Maria Schneider!

– Háblenos del disco ¿Cómo fue el inicio de este último disco que nos ha llegado? ¿Y su final hasta su publicación?

– Cristina Miguel Martínez:  Este disco es resultado de mi tesis artística del Master de las Artes -que cursé en la Universidad de Música y Artes Escénicas de Graz, Austria. Ramé Project es un trabajo conceptual que surge de la pregunta ¿qué es la belleza? Ha sido una música creada ante la reflexión de que lo bello también puede ser imperfecto, asimétrico y que así nos lo demuestra la naturaleza.

Des de hace años, -quizás mas años de los que era consciente cuando escogí este tema-, que pienso mucho sobre la importancia de la belleza en el mundo que nos rodea. Y creo firmemente que la belleza conlleva valores que nos hace mejores, y que sin ésta seriamos muy miserables.

Al hacer referencia a la naturaleza, hago también referencia a una vida simple y mundana, con valores como la humildad, la compasión, y como describo en uno de los textos incluidos en el formato físico del cd, encuentro la belleza en la piel erosionada por el sol, el frio y la sal de las Haenyeo (mujeres del mar).

Yo creo que es un cd que no saciará a los consumidores de cultura rápida. Hay muchas cositas a descubrir con cada escucha y la lectura del librito. Soy consciente que no es directo en ese sentido. Pero soy partidaria de crear arte menos consumista y mas profundo. Al menos en esos momentos de mi carrera.

– ¿Cómo fue la grabación del disco? ¿Qué recuerda de esos días?

 La grabación del disco fue apoteósica. La pandemia llego a Austria el 10 de marzo de 2020, el día que entrabamos a montar el estudio. Tuve que, primero superar el shock, y después buscar una alternativa ya que el estudio previsto nos cerraba las puertas ese mismo día, ¡Y el trompetista acababa de volar desde Ámsterdam! Madre mía, me encontré con un planning de más de 8 meses vista tirado por los suelos por un confinamiento inminente.

Ahora, con perspectiva, tengo que decir que el cambio de planes inesperado fue lo mejor que nos podría haber pasado ya que acabamos grabando en un estudio con más posibilidades acústicas, más acogedor, y lo más importante y el porqué explico esto, la música se convirtió en un momento casi meditativo y de máxima concentración con una complicidad máxima por parte de los músicos. Todos dieron lo mejor, reaccionando con mucha elegancia al cambio.

Por supuesto por mi parte ya no había nervios, ¿qué más podía pasar? En este punto estaba preparada para todo y disfruté enormemente del proceso de grabación del álbum los días 11 y 12 de marzo.

– ¿Cómo fue presentado? ¿Logró tener la formación que registró el disco? ¿Es importante que haya congregado a estos músicos?

– Cristina Miguel Martínez:  Desgraciadamente todavía no hemos podido presentar públicamente el cd. Nos cancelaron dos conciertos de presentación de la banda en marzo. Desde entonces la banda me acompañó en mi graduación en septiembre y en la final del concurso ‘The Records 2020’ que se llevó a cabo en el Bimhuis de Ámsterdam en noviembre. Para esta última la banda voló desde Austria.

Todos los músicos de Ramé son artistas como la copa un pino y los escogí porque además te hacen mejor persona cuando estas cerca de ellos. Todos tienen un imaginario muy potente y en algunas de las partituras de Ramé hay pocas notas y mucho espacio para la interpretación libre. Utilizamos gráficas (Clouds), texto (Portrait 1:Fireplace) e imágenes (Interlude 1: Jeju, Interlude 2:Haenyeo).

– Cítenos algunas influencias como músico y como saxofonista…

– Cristina Miguel Martínez:  Mis influencias van desde mis padres hasta Maria Schneider. Sí, sí, las experiencias hacen al músico y hay personas como mi familia y mis compañeros de carrera que me han inspirado mas que un profesor o un músico famoso.

Escucho, lo que más, a vocalistas y trompetistas, algunas de las que más me mueven son Silvia Pérez Cruz, Anna Ferrer y Norma Winston, y trompetistas Ambrose Akinmusire, Kenny Wheeler y Peter Evans.

Encuentro que podría escribir una lista interminable citando nombres y álbumes muy diferentes entre ellos que me han influenciado. Obviamente incluirían a todos los Masters del saxo tenor. Pero quizá dos de los saxofonistas que más me ha marcado han sido Chris Cheek y Melissa Aldana. Hay mucha gente que me dice que oyen a Cheek en mi manera de tocar. Y a mí me alegran el día, oye.

Algunas de mis actuales influencias han sido el descubrimiento de Shabaka Hutchings y Dewey Redman. Esta es la onda que más me gusta ahora saxofonísticamente hablando.

– Trabajar con una idea, primero un concepto, una tesis y después aplicarle la música tuvo que ser difícil ¿Hubiera sido más fácil hacerlo al contrario?

– Cristina Miguel Martínez:  Sí, lo fue. Me pasé muchos meses leyendo artículos y ensayos sobre la belleza, escribiendo y reflexionando. Luego me costó ponerme a escribir música porque no sabia como traducir todo aquello que tenía en la cabeza. Así es como encontré que la notación tradicional me limitaba y utilicé técnicas contemporáneas de notación como las que te he comentado antes (gráficas, texto, e imagen)

Si una cosa es segura es que soy muy perfeccionista y muy cabezota también. También me tomo muy en serio la responsabilidad de la creación como artista. No se trataba de si hacía algo fácil o difícil, tenia que ser lo mejor en calidad y lo mas honesto que pudiera. Éste era el orden correcto para mí.

– ¿Cree que en el S. XXI hay muchos músicos que aplican el concepto a un disco?

– Cristina Miguel Martínez:  Los músicos que cursamos un Master seguramente nos lo planteamos más porque es lo que promueven estos estudios. A mi alrededor hay muchos artistas que hacen creaciones muy cuidadas conceptualmente, pero es cierto que no es lo que se vende ni en la tele ni en las radios más conocidas. Esta música tiende a quedar en un tercer o cuarto plano porque son trabajos menos “directos” y nadie tiene tiempo. Solo hay que fijarse en los nuevos “Reels” de Instagram. Está comprobado que la gente te da un máximo de 10 segundos y entonces se cansan. Yo contra eso no voy a reaccionar con mi música.

– Explíquenos no sólo el título del álbum sino también su subtítulo, Ramé Project y “from the Balinese”

– Cristina Miguel Martínez:  El título y el subtítulo al completo es Ramé, from the Balinese beauty in chaos. Es decir, la belleza en el caos es el significado de Ramé en balinés. Una palabra con la que topé en mis lecturas sobre la belleza.

– Uno de los aciertos del disco es la integración de su saxo con las cuerdas, o por lo menos eso nos parece, ¿Fue premeditada la formación?

– Cristina Miguel Martínez:  Hace años que trabajo con cuerdas, gracias a mi profesor de composición y dirección de orquesta, el grandísimo Michael Abene, un pianista y compositor/arreglista americano que escribe hoy en día para Maceo Parker y Joe Lovano (álbum symphonica) entre muchos otros. Él me animó a escribir para mi antiguo proyecto Cristina Miguel meets String Quartet que contaba con un cuarteto de cuerdas, una formación más habitual que el trio de cuerdas que luego decidí tener en mi ultimo trabajo. Sinceramente, me sobraba un violín y el tener menos gente ya se sabe que hace más fácil el mover la banda. Aunque eso todavía esta por ver.

– ¿Conoce más ejemplos de este estilo que nos pueda recomendar?

– Cristina Miguel Martínez:  Focus de Stan Getz, Riomar de Nils Wogram, y uno cinemático que me apasiona y me ha inspirado para escribir más grande, Weather Walker de Tim Garland.

– El disco, ¿Está en spotify, itunes y plataformas de ese estilo? ¿Prefiere que sea consumido en CD?

– Cristina Miguel Martínez: ¡Siempre mejor en CD! Con el CD en la mano disfrutaras de la experiencia al completo. Yo invito a tomárselo como un momento para una misma ¡Ponte cómoda, dale al play y échale un ojo a los textos que he preparado en varios idiomas!

De hecho, estoy valorando la posibilidad de no utilizar estas plataformas online en un futuro próximo ya que maltratan al músico y al compositor de manera indignante. Necesitamos una plataforma fiel y justa con las recaudaciones de las ventas y pagos justos a los creadores. Quizá esta plataforma podría ser Bandcamp, pero todavía necesita ser más visibilizada y crecer.

– Hoy es 8 de marzo, día internacional de la mujer, como trabajadora de la música ¿Considera que aunque ha habido mejoras todavía hay que seguir luchando?

– Cristina Miguel Martínez: No estamos ni a medio camino de donde deberíamos. En el sector musical -como en muchos otros-, sigue habiendo casos de desigualdad salarial y de discriminación de genero por decirte algunas. Muchas veces la discriminación ni la sentimos porque nos hemos acostumbrado o porque es muy fácil enmascararla con el lema de la precariedad del sector. “Claro, no tienes bolos porque está la cosa muy difícil”. Sí, y te aseguro que a mi me va a costar más que me llamen. Y esto no puede seguir así. El sector es precario y es machista.

Va a costarnos muchas generaciones más que a un grupo de mujeres en el escenario se les tome en serio, no se ridiculicen o no se justifique su actuación con que han tenido suerte de estar en “el momento y el lugar adecuado”.

Mi objetivo es que no se me escuche solo el día de la mujer, o en un programa dedicado a mujeres lideres, ni a instrumentistas femeninas. Que no solo me llamen para tocar festivales de mujeres.

Me acaloro un poco al hablar del tema porque no ha sido hasta que he acabado la carrera que he podido empezar a verbalizar situaciones injustas que yo resolvía estudiando más para ser mejor que ellos. Llevo 11 años en la profesión y todavía estoy lejos de que se me trate por igual.

– ¿Cuáles van a ser sus próximos pasos? ¿Cree que es necesario seguir publicando?

– Cristina Miguel Martínez:  Pronto va a salir un álbum a dúo que me hace mucha ilusión. Lo grabé junto a Marcel·lí Bayer al saxo barítono y alto. Aquí yo toco tenor y alto también.

Después de este lanzamiento quizá me centrare más en mover los proyectos existentes, retomar mi trio con contrabajo, batería y saxo, y tocar. Echo muchísimo de menos el escenario así que voy a poner toda mi energía en volver. Quiero proponer mi música a algunos festivales, entre ellos el Festival Internacional Canarias Jazz & Más.

– ¿Cómo ha sido este tiempo de pandemia que ojalá acabe pronto? ¿Ha fomentado la ausencia de conciertos la vena compositiva?

– Cristina Miguel Martínez:  ¡La pandemia me ha dejado k.o.!  En verano me mudé de vuelta a Catalunya después de 7 años viviendo en el extranjero, primero en Ámsterdam y luego en Austria. A sabiendas que me iba a encontrar con el salto al vacío al que todos los estudiantes de jazz nos encontramos al acabar los estudios, me mentalicé que iba a ser difícil y que me lo tenia que currar. Pero al añadirse la situación de la pandemia, convirtió mi situación en imposible. Desde entonces he estado trabajando en un restaurante como camarera para subsistir y gracias a mi familia que me apoya, estoy muy bien en ese sentido. Pero mi parte artística se ha visto muy trastocada, sin motivación para crear ni para siquiera coger el saxo. Me he dado cuenta que para mi hacer música no tiene sentido si no se comparte, tanto en el escenario como con un público. 

Para la gran mayoría de músicos están siendo un año muy duro emocionalmente, y hacemos malabares para llegar a final de mes. Para mi ha sido también un reto mantenerme mentalmente sana porque venia de unos años con mucha actividad de conciertos viajando por Europa y América. Ha sido como poner el freno de mano conduciendo a 200 km/h por la autopista.

-Díganos un escenario en donde sueña presentar su música

– Cristina Miguel Martínez: En el Palau de la Música de Barcelona. Y se que cuando llegue a presentar mi música allí y baje del escenario, el sueño será seguir subiéndome a más escenarios. Aunque ahora mismo sueño con tener un bolo (risas).

– Gracias por su tiempo, mande un saludo a los lectores de cancionaquemarropa.es

– Cristina Miguel Martínez:  Muchas gracias a los lectores de la web por dedicar vuestro preciado tiempo a leer sobre mi vida y música. Ahora solo te falta hacerte con un cd y encontrar ese momento “tuyo” para disfrutarlo.

Foto: Promocional.